lunes, noviembre 29, 2004

DEFORMACIÓN PROFESIONAL.

El sábado fuimos a Plaza Universidad, al llegar encontramos un grupo numeroso de hombres alrededor de una pasarela.
-¿Qué habrá allí?.-Preguntó Rodrigo.
-Una pasarela de ropa de hombre, porque hay puros hombres mirando.-Contestó Lorna.
-Mira que eres inocente.-Le dije.-Si hay tantos hombres, es que el desfile va ser de mujeres en ropa interior.
Efectivamente era un desfile de Playtex, las modelos evidentemente extranjeras y evidentemente operadas lucían un busto que nos tenían a todos con la boca abierta, y no precisamente de asombro. Una rubia de aspecto nórdico estaba particularmente inflada.
-Esa debe ser talla 38.-Me dijo Rodrigo, creo que influido por los programas de chismes de la farándula.
-34 D.-Le contesto.-El número no indica el tamaño sino el diámetro del pecho y la letra es la que indica el tamaño. Esa niña está muy flaca para ser más de 34.
-¡Y tú como sabes?.- Me preguntó Lorna poniendo ojos de pistola.
Entonces recordé una etapa triste de mi vida. Cuando tenía 14 años mi padre que hasta ese momento había tenido magníficos puestos dentro del gobierno cubano, cayó en desgracia, simplemente le molestó a alguien y decidieron eliminarlo del panorama político.
Él era el director de turismo de una región de Cuba, eso nos permitía privilegios que los demás no podían ni siquiera soñar. En un país donde escaseaba el alimento, la bebida y la ropa, en casa teníamos de todo. En nuestro refri no faltaban las cubetas de helado, ni el jamón, en la casa siempre había buenas bebidas y refrescos. Como en la región a cargo de mi padre existían unos cayos (pequeñas islas) que en aquel entonces se estudiaba comenzar a explotar turísticamente, a veces teníamos acceso a playas vírgenes de increíble belleza, a conocer fauna y flora impresionante, a pescar en lugares privados y a cazar cerdos jíbaros.
Mis amigos iban a mi casa con frecuencia a matar el hambre vieja y saciar antojos.
Mi mamá no trabajaba, tenía personal que la ayudaba en las tareas de la casa y a mi abuela materna que se pasaba el día adivinando los deseos de su única hija.
Un día nos comunicaron que mi papá estaba detenido. Para mi mamá el golpe fue muy duro, cayó en crisis y no sabía qué hacer, ella es hija única y mi padre sólo tiene dos hermanas que ya desde entonces se habían salido del país, no había pariente que pudieran ayudarnos.
Tuvimos que enfrentarnos a muchas cosas, desde la humillación pública, la falta de alimento, que hasta ese momento nos dimos cuenta de que existía, la falta de transporte, de dinero y de todo lo imaginable.
Yo como hijo mayor tuve que asumir el papel de jefe de familia y acompañaba a mi mamá a los diversos trámites en juzgados. La farsa, allí denominada juicio, se llevó a cabo sin que nos avisaran a nosotros como familia, con un “abogado” de oficio pues nunca permitieron que pagáramos uno. A mi padre lo condenaron a cinco años de privación de libertad, por intento de salida clandestina del país, la única testimonial en su contra fue la declaración de un mecánico de su carro que dijo que mi padre había bromeado respecto a que uno de los neumáticos del coche estaba en tan mal estado que no servía ni para fabricar una balsa e irse del país. Así son las cosas en Cuba.
La realidad nos alcanzó a todos ¿De qué íbamos a vivir?. Mi madre siempre fue muy hábil para el diseño y la confección de ropa. En ese momento en Cuba los ajustadores (brasiers, sostenes) estaban imposibles de conseguir, además comparados con cualquier otra prenda llevaban poca tela.
Mi madre realizó patrones de las diferentes tallas, tomó unas sábanas y fabricó los primeros. ¡Se vendieron en un día! Entonces, igual que Scarlet O’Hara la protagonista de “Lo que el Viento se Llevó” echó mano a las cortinas, las sábanas, la ropa que ya no usaba y hasta del celosamente guardado traje de novia se sacaron aplicaciones y encajes para decorar los brasiers.
Mi hermano más pequeño y yo nos dedicamos en un principio a entregar los pedidos y traer el dinero a la casa. La demanda aumentó, yo ayudaba a cortar la tela guiándome con los patrones, otras veces remataba las pequeñas piezas de tela que componen un brasier, o ponía el relleno que ayudaba a levantar las hermanas caídas, etc.
Paralelo a esto comenzó otro aprendizaje, al llegar a las casas de algunas clientas, estas insistían en que yo valorara que tal les quedaba el brasier y mostraban ufanas su senos erguidos y bien puestos, gracias a los famosos brasiers que fabricábamos en casa. Creo recordar que alguna que otra vez me instaron a tocar y lo hice pero las cosas no pasaron de una calentura adolescente.
De estas experiencias, me quedó la deformación profesional de que lo primero que le miro a una mujer son sus senos y en automático trato de adivinar su talla. Y créanme casi siempre acierto.

miércoles, noviembre 24, 2004

DALIA


Conocí a Dalia en uno de los peores momentos de su vida, mientras estudiábamos Francés en la escuela de idiomas nocturna, allá en Cuba a finales de los 80’s. Ella había estudiado en la URSS (Hoy Rusia) Ingeniería Poligráfica, que no es más que un impresor con estudios. A su regreso de Rusia, dos años atrás, la habían colocado como responsable del flujo de producción del Complejo Poligráfico de la provincia de Camagüey, el famoso “Complejo” sólo imprimía el periódico local con noticias cañeras y supuestas amenazas de los Estados Unidos, algunos libros de texto y panfletos revolucionarios, por lo que ella, que durante cinco años había aprendido en Europa técnicas sofisticadas de impresión, organización y flujo de la misma, se sentía subutilizada y estancada en un empleo que no ofrecía algo más allá que un salario fijo.
Al poco tiempo de haber llegado, su padre, un español radicado en Cuba murió, esto la afectó muchísimo porque ella era la hijita consentida. Conoció a un corrector gramatical y de estilo, allí en el Complejo Poligráfico en el que trabajaba, él era un hombre culto, escritor frustrado y así sin conocerlo bien, se casó con él. Los primeros meses fueron felices, pero luego él comenzó a pasar mucho tiempo en la oficina, según porque tenía mucha carga de trabajo, comenzó a pasar mucho tiempo con Luis, un amigo de él. Ante los reclamos de Dalia, él buscó excusas que ella siempre pretendió creer hasta que un día le confesó que Luis era su amante. Aquello fue un golpe terrible para Dalia, ella podía competir con una mujer pero le resultaba difícil hacerlo con un hombre.
No obstante todo esto y como película de Almodóvar, ella le propuso tratar de salvar el matrimonio, siempre y cuando Luis desapareciera de la escena. Pero su esposo se negó, entonces vino el divorcio, su regreso a la casa paterna ahora sin su papá. Horas interminables de llanto, complejos de culpa, revisión de actitudes y el preguntarse ¿Que hice mal?. Llegó a la conclusión que su mayor error era el no haber nacido con pene.
Una amiga le propuso que ocupara todo su tiempo, que trabajara más, que estudiara algo en la noche para que no tuviera tiempo de pensar y decidió ingresar al Francés, porque inglés ya sabía y el ruso lo dominaba a la perfección. Allí la conocí, una joven guapa, de cabello castaño claro, tímida y con ojos verdes inundados frecuentemente por lágrimas que trataba de ocultar.
Comenzamos a hacer tareas juntos, nos hablábamos por teléfono para consultas de la escuela, con frecuencia íbamos en grupo al cine y otras actividades después de clases. Así las cosas una noche la invité a un centro nocturno y allí entre bailes y copas comenzó el idilio.
Comenzamos a salir mucho, a irnos los fines de semana a la playa. Disfrutábamos de muy buen sexo y teníamos muchos intereses comunes. A mi me encantaba su porte elegante, sus ademanes sosegados y su cultura, creo que los cinco años en Europa influyeron mucho en ella. No me gustaba que era muy celosa, si yo saludaba a una amiga ella se enojaba aunque no lo expresaba.
A los pocos meses nos mudamos juntos, más bien yo me fui a su casa, eso nos permitía mayor tiempo unidos y como seguíamos en la escuela compartíamos muchas actividades.
Programamos nuestras vacaciones para hacer un viaje al Oriente de la Isla, la primera ciudad que visitamos fue Santiago de Cuba, allí teníamos un Hotel muy bien ubicado y eso nos permitió pasear mucho. La bahía de Santiago es preciosa y recorrerla en unos barquitos que hay, es un paseo que uno no debe perderse, mientras esperábamos el barco conversé con una señora mayor, su hija y su nieta, me llamó la atención de que eran rubias y de ojos claros, en Santiago hay mucho mestizaje y es difícil encontrar gente así y resultaron ser la mama y la hermana de una Ingeniera amiga mía que tenía las mismas características físicas con la rareza de ser santiaguera. Este detalle hizo que Dalia estallara en un ataque de celos en público que a mi me avergonzó.
Al día siguiente en el bar del Hotel encontramos a una pareja de cantantes bastante famosa en la televisión cubana, los invité a que se sentaran con nosotros y se tomaron unas copas, nos dijeron que se iban a presentar la siguiente noche en el teatro de la ciudad y nos invitaban a verlos. Dalia me reclamó porque, según ella, la cantante me estaba coqueteando.
En el Hotel conocimos a un grupo de españoles, que actualmente son mis amigos, hemos mantenido el contacto. Los invité al teatro, entramos a ver el espectáculo completamente gratis y nos dieron un palco preferente como invitados de la pareja de cantantes, después del teatro fuimos a un centro nocturno. Al llegar al hotel ya bastante entrados en alcohol, Dalia me atacó echándome pasta de dientes en la cara, yo pensé que era una especie de juego sexual pero ella se encerró en el baño e intentó prenderse fuego con unos cerillos, claro que el alcohol que había consumido no fue suficiente para lograrlo.¡Todo por celos!
Unos días más tarde en Baracoa, la ciudad más oriental y antigua de la isla, una pareja que conocimos en el autobús durante el viaje de ida, nos invitó a una excursión a un río precioso, de aguas cristalinas, donde actualmente acuden las mujeres a lavar su ropa golpeándola contra las piedras. Llegamos a un recodo solitario y colocamos bajo un árbol la comida y la botella de ron que llevábamos. La pareja que nos invitó se quitó la ropa y se metieron completamente desnudos al agua yo hice lo mismo porque lo vi como algo natural, había que tomar en cuenta que ellos eran nativos del lugar, era su costumbre hacerlo de esta manera tan es así que ni traje de baño traían bajo la ropa. Dalia se metió al agua, a regañadientes, con su traje de baño de última moda y se mantuvo distante, física y anímicamente del grupo. Nos secamos desnudos al sol, comimos y nos fuimos. Al llegar al hotel me armó un tango del tamaño del mundo según ella yo pretendía una orgía y que me había pasado el día mirando el cuerpo de la otra chica, cosa que no era cierta porque de lo contrario el marido me hubiera reclamado.
En resumen el viaje deterioró en lugar de mejorar la relación. Días después asistimos al lanzamiento de un libro ( No sé cada vez que voy a un lanzamiento de un libro temo que este me caiga en la cabeza), el escritor, era un gay de “jazmines en el pelo y rosas en la cara” como él se auto definía. Dalia, como parte de la casa editora, estaba invitada al cóctel que tuvo lugar después el evento. El escritor se acercó a nosotros, se paró entre ella y yo, abrazó a Dalia y colocó uno de sus codos sobre mi hombro, platicó un rato y se fue.
Al llegar a la casa ella me reclamó porque según su opinión el escritor me había tirado la onda y yo le había seguido el juego.
-No soy tu ex marido.-Le dije.-Que me celes con mujeres pasa, pero con hombres ¡Es el colmo! ¡Esto se terminó!
Recogí mis chácharas y me largué. A los pocos meses ella se fue a vivir a la Habana, allí tenía más posibilidades de expansión profesional. Yo cambié de trabajo y el nuevo empleo requería que viajara frecuentemente a la capital por lo que nos comenzamos a ver como amigos, se convirtió en una buena amiga, alguien a quien le contaba mis broncas y ella a mi. Incluso se ofreció a ser testigo en mi boda, pero a Lorna no le pareció apropiado.
Ayer recibí un mail de una de mis amigas españolas, una de las conocí hace un montón de años en Santiago de Cuba y me comentaba que se había encontrado con Dalia en Madrid, que le dijo que se había ido a vivir a España gracias a la nacionalidad de su padre. ¡El mundo es muy pequeño! Esto me motivó a escribir este post.
¡Dalia, donde quiera que estés, te deseo lo mejor del mundo!

lunes, noviembre 22, 2004

FERIA DEL LIBRO.


Pues mis planes de cumple no me salieron como pensaba. El miércoles me fui a comer con mi familia, en la tarde me llamó mi secretaría al celular que era urgente que me presentara con mi jefe, al llegar a su oficina me dijo que la inauguración de una de las obras que tengo a cargo se adelantaba para el lunes, eso implica una gran movilización de gente y recursos además de tener el fin de semana ocupado con los preparativos. El jueves con los de mi oficina pero sin mucha bebida porque había que regresar a la oficina, el viernes amanecí terriblemente mal del estómago, pero había un recorrido a la obra y no podía faltar así que me armé de valor y decidí que lo mejor era ir.
-¿Vas a ir a la obra con lo malo que estás?.-Me preguntó Lorna.
-Enfermo.-Aclaré.-Malo, estoy desde que nací.
-¡Llévate papel de baño! ¡De este Charmín con manzanilla!
Tomé el rollo de papel higiénico y por el camino pensaba que después de tener un ano alfabetizado porque en Cuba había aprendido a leer de tanto tenerme que limpiar con papel periódico porque el papel higiénico allá no se consigue, ahora lo tendría todo aristocrático, con los vellos que lo rodean rubios por el efecto de la manzanilla. ¿La manzanilla no es con lo que las mujeres se enjuagan el cabello para mantenerlo rubio? ¿Entonces para qué le ponen manzanilla a un papel de baño?
Después del recorrido fui a la oficina, en la tarde ya no pude regresar, un lazo invisible me ataba al baño y no me dejaba alejarme a más de cuatro metros de él. Tuve que cancelar la pomida con los cuates. El sábado me lo pasé acostado, tuve fiebre y me dolía horrible la cabeza. El domingo me levanté muy bien, como si nada hubiera pasado.
-¿Ya te sientes bien?.-Preguntó Lorna.- ¡Pues, vamos a desayunar fuera!
-Yo tengo que ir a la obra.
-No importa, desayunamos cerca de la obra y luego vamos contigo.
Fuimos a desayunar y luego a la obra allí estuve checando que todo quedara listo para el día de hoy, como a las dos de la tarde terminé y me dijo Lorna que fuéramos a la Feria del Libro que era el último día.
El Centro Nacional de las Artes es un conjunto arquitectónico que me encanta sobre todo por los jardines tan grandes y bastante bien cuidados si tenemos en cuenta el número de gente que pisa el césped diariamente.

Allí además de la Feria del Libro tenían expuestas algunas esculturas como la que pueden ver aquí abajo, donde nos tomamos una foto Renata y yo.
Pero el organizador del evento creo que no tuvo en cuenta la topografía ondulante del terreno y al colocar algunas esculturas podían verse cosas como estas que según mis ojos y mente cochambrosa pudiera interpretarse como un falo gigante.

Claro que al subir la cuesta ya cambia el aspecto.

La Feria estaba a reventar y se podían conseguir libros a precios muy accesibles, claro que la fila más larga era la de los helados, refrescos y demás golosinas.

Lorna me detuvo en uno de los Stand :
-¡Mira! ¡Aquí hay libros de cocina!
-Mamá ¿Para qué quieres libros de cocina si tú prefieres comer en la calle?.-Le dijo Rodrigo.
Lorna no contestó y se adentró en el tumulto que rodeaba los libros de cocina. Ella tiene más de 60 libros de recetarios de todo el mundo, tomó un curso de comida congelada, otro de repostería, otro de vegetales, otro de galletas es decir que en teoría es la premio Nobel de la cocina mundial, en la práctica, es cierto lo que dijo Rodrigo, sólo que si lo digo me toca dormir en la tina.
Lorna salió cargada de libros, uno de comida japonesa, otro de coreana, uno de mexicana que está buenísimo porque está muy sencillo, uno de comida vegetariana, etc.
Salimos de la Feria, por el camino compramos un pollo rostizado. Comimos en la casa, hojeando los libros de cocina, viendo platillos exquisitamente decorados e imaginando que el pollo rostizado era uno de ellos. ¡Creo que es el mejor uso que esos libros van a tener!

miércoles, noviembre 17, 2004

CUMPLEAÑOS

El tiempo pasa
Nos vamos haciendo viejos
El amor no lo reflejo
Como ayer

Así dice una rola de mi paisano Pablo Milanés y me viene a la mente porque un día como hoy hace 48 años, en el Hospital Materno de Camagüey yo di mis primeros berridos, previas nalgadas del doctor.
Mi madre miró aquel ser flaco y largo, de cabello negro e hirsuto y se sintió orgullosa de poderlo mostrar a mi padre, de ofrecérselo como regalo de aniversario de bodas, pues el condenado chiquillo vino a nacer como el sirenito de Rigo Tovar, justo al año de casados.
Toda la familia concurrió al lugar para observar el vástago de la bella Constanza Raquel y el apuesto Roberto y todos comentaban en voz baja la veracidad del dicho cubano que de padres horrorosos, hijos hermosos, sólo que aquí se invertía el asunto, pero el que le puso la tapa al pomo fue mi tío abuelo Rodrigo.
-¡Coñoooo! Constanza ¡Que bicho tan feo pariste!
Mi madre rompió a llorar y toda la familia tuvo que decir mentiras piadosas.
-Mira Constanza, no es que tu hijo esté feo, míralo bien, es un ser único, algo así como el eslabón perdido y que tú lo encontraste.-Le dijo mi tía.
-Mamá, ya metiste la pata.-Le dijo mi prima.
Mi madre vuelta a llorar. En fin, los de la familia se fueron acostumbrando a mi aspecto y mi mamá dejó de tener problemas cuando le colgó al cochecito (carreola para los mexicanos) un letrero que decía:
FAVOR DE NO DARLE DE COMER AL MONO.
Pero eso es otro tema. Hoy cumplo años, cumplo 48 y lo extraño de todo esto es que yo me creo joven, me pregunto:
-¿En qué momento pasaron todos estos años?
Por eso me asombró tanto el día que delante de mi caminaban tres chicas muy jovencitas, de esas que parecen que se van a partir por la cintura y que exhiben su ombligo perfecto, yo, queriendo llamar su atención pedí permiso para pasar entre ellas y supuestamente adelantarme, entonces escuché que una le decía a las otras:
-¡Dejen pasar al señor!
Les juro que miré a mi alrededor a ver quien era “el señor”, por un momento llegué a suponer que Dios había hecho su aparición y se referían a él, pero no fue así “el señor” era yo. Al llegar a la casa me miré al espejo y en él pude ver a “el señor” ¡Hasta ese momento no lo había visto! Porque como dice el dicho, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Arrugas en la frente, canas en las sienes ¡Dios mío¡ ¿Cuándo sucedió esto?
Entonces, volviendo al tema, “el señor” cumple años hoy y lo piensa celebrar con su familia, comida en un restaurante Italiano muy pirpiris, mañana me van a festejar los compañeros de la oficina y el viernes con los cuates.
Así las cosas, me la pienso pasar de peluche, así cuando dentro de otros 48 me pare frente al espejo voy a decir:
-¡Que pinche viejo estás pero como te has divertido!
Hay reunión de blogers en la Ciudad de México el 20 de noviembre

lunes, noviembre 15, 2004

UN FIN DE SEMANA PARA DESCANSAR.

-Papá ¿Puedo ir a ver a Mago de Oz en el Palacio de los Deportes?.-Me preguntó Rodrigo.
Todavía mi hijo es un niño, pensé, la verdad que aunque esté casi de mi alto todavía tiene la mente de un niño de doce años, que es la edad que tiene.
-Si, claro que sí. ¿Y ese interés tuyo en un espectáculo infantil?
-Papá, Mago de Oz es un grupo de rock español.
-¿Queeeeee?¿Vas a ver un concierto de rock?.-Pregunté
-¿Y?
-¿Quiénes van? No es porque vayan a hacer algo malo, sino que se han dado los casos que en conciertos así la gente se empuja y se aplastan unos a otros.
-Vamos varios de la escuela, a mi me invitó Omar, su mamá nos va a llevar.
-Así, si, ¿Y los boletos?
-La mamá de Omar los compró, yo me voy de la escuela a la casa de Omar y de allí nos vamos todos al concierto.-Me explicó.
-OK, yo te doy dinero y tu le pagas tu boleto a la mamá de Omar.
-Cuando termine el concierto yo te llamo y pasas por mi a casa de Omar.
Lo que no me dijo nunca fue que los boletos eran de pista, así que estuvieron pegados al escenario saltando y gritando toda la noche. Rodrigo me llamó a las dos de la mañana para que fuera por él.
-¿Por qué tan tarde?.-Le pregunté.
-Es que el concierto terminó a las doce y media de ahí nos pusimos a ver y a comprar camisetas y recuerdos, porque como el concierto había terminado ya las estaban dando a la tercera parte de lo que costaban y luego fuimos a cenar.
-¿Le pagaste el boleto a la mamá de Omar?
-No, ella no quiso, pero le disparé una camiseta a Omar y otra a su hermano.
-Está bien, en esta vida no hay que ser encajosos, uno no debe abusar de la buena voluntad de los demás.-Le aconsejé.
A las doce del día teníamos juego de baseball y digo teníamos porque estoy ayudando al entrenador, terminando el juego, unos vecinos que su hijo juega en el mismo equipo del mío, el entrenador, que está casado con una paisana, y su familia se fueron a mi casa improvisamos una carne asada en el jardín y platicando y bebiendo nos dieron las dos de la mañana de nuevamente.
El domingo me tuve que parar a las seis de la mañana, tenía una cruda (resaca) espantosa. A mi me tocó coordinar por mi dependencia lo del Programa Ciudad Bonita, que no es más que un apoyo al Gobierno de la Ciudad para mejorar la imagen urbana. El gobierno proporcionó los materiales y los empleados de confianza apoyamos con la mano de obra, es decir pintar las guarniciones, los postes de alumbrado y puentes peatonales. El fin de semana pasado avanzamos un 80 % de las calles asignadas, este fin de semana iba a ir a pintar el jefe supremo de la dependencia.
Para esto preparé un plano falso del área donde iba a pintar el jefe, ese se dejó infiltrar a la prensa, para que no lo encontraran y no estuvieran molestando. El tramo que le asigné al jefe fue en el eje 10 Sur, a una cuadra de donde vive el Jefe de Gobierno. Hice cálculos y sabía que más o menos a la hora de estar el jefe en el tramo, el Jefe de Gobierno iba a pasar y así habría un encuentro “casual”.
Me metí pastillas mentoladas en la boca para disfrazar el aliento etílico, me puse unos lentes oscuros para que no se me notaran los ojos rojos y cargué una botella de gatorade porque me estaba deshidratando.
Todo salió a pedir de boca, tal y como lo había planeado no hubo ni rastros de prensa y se produjo el encuentro entre jefes.
-¡Que casualidad! Ingeniero, que el Jefe de Gobierno pasó por aquí. Me dijo el Jefe.
-Pues ya ve, señor, así es la vida.-Le contesté.
Más tarde me dice Julián, mi jefe inmediato:
-Oye estuvo de lujo eso de que pasara el Jefe de Gobierno, fue una coincidencia muy buena.
-¡Fue planeado Julián!.-Le contesté.- Yo lo planeé.
Me miró con cara de asombro y yo pensé que a este cuate todavía le falta mucho que aprender.
Como a las dos de la tarde terminamos y cuando llegué a las casa mi mujer me dijo:
-Hoy es el cumpleaños de mi papá, cumple ochenta y mi hermana le va a hacer una comida en su casa.
Tenía deseos de acostarme a dormir, pero tenía que ir ya ven que la familia de los cónyuges es como las semillas de los jitomates (tomates), no sirven para nada, pero vienen incluidas cuando uno los compra. Me di un baño y nos fuimos a casa de mi cuñada.
El asunto no era una simple comida, tenían un buffet de mariscos, montones de bebidas, contrataron una marimba para que amenizara por tres horas y luego llegaron mariachis dos horas. Unos cuantos Tequilas me quitaron la resaca y luego con la bailada se me terminó de quitar. El caso es que estuvimos hasta las once la noche. El lunes me paré a las seis de la mañana como siempre, por suerte no me dolía la cabeza pero el cansancio acumulado me hizo exclamar nuevamente ¡Gracias a Dios, es lunes!

jueves, noviembre 11, 2004

SEXTO SENTIDO

Mi cuñada es educadora en una guardería de las del gobierno (Para los lectores no mexicanos, es un lugar donde cuidan a niños muy pequeños, hasta 5 años, mientras sus mamás trabajan). Esa guardería está ubicada en una zona humilde del estado de México, colindante al D.F., zona conurbada como se le llama por acá, ella siempre nos platica de las condiciones en que viven los niños que allí asisten, que muchas veces pasan necesidades en sus casas y de alguna manera hacemos colectas en la familia para comprarles regalitos por el día del niño, les mandamos los libros de cuentos usados, etc.
En una ocasión les estaba enseñando la importancia de la cría de animales, que de la vaca se obtenía leche, carne y piel. Que del borrego (cordero) se obtenía su piel y carne que la carne de borrego se hacía barbacoa y con ella unos tacos riquísimos. Pues uno de los niños le dijo a su mamá que la maestra le había dejado de tarea comer tacos de barbacoa. ¡De ese tamaño es el hambre que pasaba el pobre!. La mamá preocupada, fue a reclamarle a mi cuñada, porque la barbacoa está cara como a 180 pesos (poco más de 15 dólares) el kilo.
La guardería como casi todas las de gobierno necesita mantenimiento, les hicieron un presupuesto que a todas les pareció excesivo y mi cuñada me pidió que fuera a revisarlo, para ello tenía que ir al inmueble. Fui, hicimos un recorrido, subimos a la azotea, revisamos los salones y al llegar al salón donde ella da clases, me presentó con sus niños que son de tres años de edad, le dijo que yo era ingeniero, que había venido para ver cómo se podía arreglar la escuela, etc.
Un niñito morenito, de ojos rasgados y cabello cortado casi al rape se me acercó, yo extendí mi mano para saludarlo pero él no me dio su mano, sólo indicó detrás de mi y me dijo:
-Él te cuida.
Yo miré detrás de mi no había nadie.
-El ángel.-Aclaró el niño.
Volví a mirar pero en la pared no había ninguna imagen de ningún ángel. Mi cuñada se puso seria y me sacó del salón.
-Es que ese niño tiene problemas.-Me dijo
-¿Si?
-Es como el de la película Sexto Sentido, él dice que ve muertos y que habla con ellos. A diferencia del niño de la película, él no le tiene miedo. Su mamá está aterrada, ella vino a explicarme del problema. Lo llevaron a un psicólogo y supuestamente está en tratamiento.-Me explicó.
-¿No será que vio la película y está imitando la situación?.-Pregunté.
-No, además tiene tres años, a esa edad no se entienden bien esas cosas. Dice su mamá que desde que comenzó a hablar le decía que veía a una señora sentada en la sala de su casa, luego viendo fotos familiares la identificó como su abuelita y a partir de entonces le describe as personas que ve y muchas coinciden con familiares muertos.
-Y el comportamiento del niño ¿Cómo es?
-Normal, ya lo viste, no es un chico retraído, es participativo, trabaja bien en grupo, pero los demás niños se extrañan cuando lo ven hablar sólo y a mi me dice que habla con personas que no puedo ver. ¿Extraño verdad?
-Pues sí, muy extraño. Yo no creo en esas cosas, pero me impresionó lo que me dijo.-Le dije.
-A mi también.-Me dijo mi cuñada.-Porque es la primera vez que habla de ángeles y así con una persona que acaba de conocer.
-Pues la verdad no sé si sentirme tranquilo por tener un guardaespaldas o inquieto por que ¡Mugre ángel! ¿Cuántas cosas habrá visto?.-Bromeé.
-¡Síguele! Le voy a decir a Lorna ¿Eh?

miércoles, noviembre 10, 2004

SERVICIO A DOMICILIO


El viernes nos reunimos varios ex compañeros de trabajo para comer, tomarnos unas copas y platicar un poco, el punto de concentración fue mi oficina, allí acordamos dejar los coches e irnos todos en uno, el carro elegido fue el mío.
Llegamos a la cantina en cuestión y como buen viernes social había un grupo musical para amenizar, mejor dicho para torturar los oídos de todos los presentes. La cantante, una chica oxigenadamente rubia, se empeñaba en deshacer las canciones de Juanga y en no dejarnos hablar. A falta de platica nos dedicamos al chupe y en un chico rato ya nos habíamos terminado dos botellas de Apleton oro ya en ese momento Eduardo estaba jarras, él casi nunca toma y ese día le entró con singular alegría, el caso es que Eduardo andaba bailando solo y cantando. Aunque yo me había echado mis cubas creo que más o menos tenía el control de la situación por lo que propuse que nos fuéramos.
Nos subimos a mi coche, en el trayecto a la oficina, estaba el tráfico de película, el coche estaba literalmente detenido en ese momento Eduardo que estaba en el asiento de detrás del copiloto, intentó abrir la ventana pero sólo lo logró a medias y vomitó mitad dentro y mitad fuera del coche. A Sergio que venía detrás de mí y al lado de él le dio tanto asco que se bajó del coche pero me dejó la puerta abierta. En resumen estaba en medio de un embotellamiento, doble uno de tráfico y otro de lo que nos habíamos tomado, con una puerta del coche abierta y del otro lado un borracho vomitando. Miguel que venía de Copiloto ni se movía parecía muerto.
Estaba preocupado por Sergio porque un coche podía golpearlo, él se bajó a caminar en medio del tráfico. Me tuve que bajar del coche a cerrar la puerta trasera. La calle estaba atestada y no había forma de movernos por lo decidí salirme a una calle lateral para que Eduardo pudiera reponerse un poco. Estacioné el coche y Eduardo bajó, estaba bañado de vómito y mi carro para qué les platico, ¡Yo que soy tan escrupuloso con el carro!
Eduardo se sentó a llorar en una acera. Miguel en ese momento reaccionó y se percató que a él le habían tocado también algunas salpicaduras y comenzó a lavar su saco con agua de un charco.
-¡El agua está sucia¡ .-Le digo.
-¡Mi saco está más sucio!.-Me contestó.
En eso tenía razón. Saqué la alfombra de mi carro y derramé el vomito en una jardinera, supongo que le serviría de abono a las plantitas.
-¡Hagamos una cosa!.-Propuse.- Yo los llevo a los dos a sus respectivas casas y mañana pasan por sus carros en mi oficina.
-OK.-Dijo Miguel.
-No, yo me llevo mi carro.-Dijo Eduardo.
-No seas necio, si ni siquiera te puedes mantener en pié.-Le digo.
-No, yo no dejo mi carro.-Insistió Eduardo.
-Mañana puedes venir por él.-Repuse.
-No me voy sin mi carro.
¡Ah!¡Como son de necios algunos borrachos!
Para no hacer larga la historia los llevé a mi oficina, que a esa hora y a no había nadie.
-Llama a mi esposa y dile que venga por mí.-Me dijo Eduardo.
-¿Estas seguro?.-Le digo.
-Si, yo no dejo mi carro.-Insistió.
¡Mugre bocho! ¡Si fuera un Mercedes lo entendería pero un bocho! ¡No!
Llamé a la señora:
-¿Bertha?
-¿Si?.-Contestó.
-Hola, soy Fabrizio, a tu marido se le pasaron las cucharadas, yo me ofrecí a llevarlo pero el insiste en llevarse su bocho y así como está no puede manejar.-Le expliqué.-Me dijo que te llamara. Estamos en mi oficina.
-Voy para allá.
En lo que llegaba la señora me puse unos guantes de los que tienen los de intendencia y traté de limpiar mi carro. ¡Lo que hace uno por los amigos!
Bertha llegó con su hija, una jovencita como de 19 años.
-¿Dónde está Eduardo?.-Fue el saludo de Bertha.
-Está tirado en el sofá.-Le contesté.-La verdad me da mucha pena con usted ¡que va a pensar de mí?
Me echó una mirada que no dejaba lugar a dudas de lo que pensaba de mí pero como señora de buena cuna me contestó.
-Mira, él está bastante grandecito como para que se deje sonsacar, si lo hizo fue porque quiso. ¡Nena, llévate el bocho te tu padre! ¡A ver Fabrizio, ayúdame a meterlo al coche!
Lo metimos al coche y salieron sin despedirse.
¿Y Miguel? ¿Dónde quedó?
Abrí la puerta de mi baño y lo encontré dormido sentado en el WC. Lo desperté y lo llevé a mi coche.
Le di las llaves del auto de Sergio al vigilante para que cuando llegara por su carro se las dieran.
Tomé el eje 8 Sur para llevar a Miguel a su casa y a la altura de Avenida Universidad, me rodearon tres patrullas de la policía y me forzaron a detenerme.
Yo pensé ya nos cargo la chin...., el alcoholímetro, las 36 horas obligatorias detenido, la multa, etc. Me bajé del carro para que los polis vieran que yo estaba bien (Por lo menos eso pensaba) Ya me había metido como tres chicles a la boca, tratando de disimular el aliento etílico.
-¿Que pasó, mi comandante?.Eso de aumentarles el cargo, nunca falla.
-¡Pues que vienen con las luces apagadas!.-Me dice el Poli.
No frieguen, pensé, después de todo lo que he pasado esta noche ¡Todavía querían que me acordara de prender la luz?
-Oiga, una disculpa, la verdad estábamos trabajando hasta esta hora, el valet parking del edificio nos entregó el auto y seguro que a él se le olvido prender las luces.-Le dije.
El policía abrió los ojos del tamaño de un plato. Miré de reojo a Miguel y por suerte permanecía derecho en el asiento del copiloto. Adopté una pose de firmeza y serenidad que ni el Santo Pontífice, en la época que podía permanecer en pié, la hubiera igualado.
-¿Trabajan en tal dependencia? .-Preguntó.
-Sí.-Resultaba obvio que había visto el tarjetón del estacionamiento colgado del espejo.
-¡Váyanse! Y para la próxima tengan más cuidado.-Advirtió.
-¡Gracias!
Me subí al coche, prendí las luces y en ese momento Miguel me dice en voz alta.
-¡Pinches policías!¡Tres patrullas para un carro con luces apagadas y a los delincuentes ni los pelan!
-¡Tú cállate! ¡Capaz que te oigan y entonces si no la libramos!.-Le dije.
Llevé a Miguel a su casa, lo ayudé a bajar del carro y toqué el timbre. Me dí a la fuga porque no tenía ánimos de enfrentarme a la segunda esposa de la noche, todavía quedaba enfrentarme a la mía. Llegué a mi casa metí el carro en el garage, Lorna estaba dormida, o se hizo la dormida y yo me deslicé en la cama sin hacer ruido.
Al día siguiente, decidí llevar el carro a lavar pero cuando me asomé al garage, el carro había quedado tan pegado a la pared ( No tiene espejo izquierdo) ¡Eran milímetros! ¡Si lo echaba a andar seguramente lo iba a rayar!
Entonces, lo puse en neutro y muy despacio lo empujé hacia la calle ¡Salió ileso! Lo llevé a que le lavaran vestiduras y todo. El chavo que recibió el coche, miraba las vomitadas, me veía a mi y seguramente estaba pensando que la juerga había sido grande.
Con todo y después de lavado mi coche huele mal todavía, me dicen que se va a tardar un poco en quitarse. Por eso, si les toca repartir borrachos a domicilio en una noche de copas lleven bolsas de las que dan en los aviones para el mareo. ¡Ah! ¡Recuerden siempre prender las luces!

viernes, noviembre 05, 2004

REALITY SHOW

Tengo por regla no ir a comer con contratistas o proveedores pero créanme que algunos son tan insistentes que por tal de quitármelos de encima acepto la comida, en esos casos voy acompañado por parte de mi tropa para que no haya lugar a malas interpretaciones y para tener testigos de lo que dije y de lo que escuché. Cuando eso ocurre, elijo un buen restaurante, para que le duela la bolsa al que invita y deje de estar molestando.
Hace dos o tres meses se presentó a mi oficina un chavo como de veintitantos, había creado una empresa y vino a presentar su currículum que más bien era ridiculum, a partir de ese momento llamaba diario a la oficina para ver si yo aceptaba una comida, yo trataba de ser cortés y cortante. La semana pasada me llamó al celular, cosa que me pareció de pésimo gusto, para mí el celular es para llamadas urgentes o personales y esto de la invitación no se encuadraba dentro de ninguna de las dos clasificaciones, pero lo achaqué a su corta edad y sus deseos de conseguir chamba.
-Insisto, Ingeniero, déjeme invitarlo a comer, así podemos hablar con más calma, sin que lo moleste el teléfono y puedo explicarle mejor todo lo que la empresa puede hacer.
-O.K. ¿Te parece bien hoy, en un restaurante de comida china que está dentro del Marriot Aeropuerto?. -Contesté.
-¿Hoy?
-Si, no puedo otro día.-Repuse tajante.
-Bien, nos vemos allá ¿A las 3:30 p.m.?
-3:15 p.m. –Respondí.
Yo tenía que pasar al aeropuerto, por un amigo que llegaba de Monterrey, como a las seis de la tarde, así que podía comer con toda la calma del mundo el exquisito pato laqueado que allí sirven y cuando terminara ya estaba en el lugar.
A las 3:10 p.m. estaba en el Marriot, casualmente el chavo llegó casi detrás de mi así que nos encontramos en el estacionamiento.
-Yo pensaba invitarlo a un lugar más informal.-Me dijo.- Una cantina.
-Sé que te va a sonar muy mal esto, pero a las cantinas yo voy con mis amigos.-Contesté.
-Es que hay una muy buena aquí cerca.-Insistió.
-Una que se llama algo de las Sirenas, si esta buena y lo mejor es que sirven unos camarones en salsa de plátano riquísimos.
-¿La conoce?
-Si, cuando tu ibas a entrar a secundaria yo andaba ya recorriendo cantinas en México.-Le contesté.-Pero, prefiero el restaurante.
-Es que no vengo bien vestido, fue todo tan rápido...-Se excusó.
-Si traes con qué pagar es suficiente.
-La verdad es que yo no he estado nunca en un restaurante tan elegante.-Me dijo.
Su sinceridad me conmovió.
-¡Ah chamaco! Te faltan muchas tablas para el mundo empresarial.-Le dije.- Pero le echas ganas, creo que eso es lo importante.
Subimos al restaurante, estaba lleno y el menso no había reservado, hablé con la hostess, una atractiva chica enfundada en un vestido chino, rojo y nos dio una mesita para dos personas en lado opuesto a las ventanas, casi pegada a nuestra mesa estaba otra similar, en la que había una pareja. Yo quedé sentado de forma tal que podía ver de frente a la mujer de la mesa vecina, tenía como 35 años, atractiva, delgada, vestida con un traje sastre beige, el celular a su lado en la mesa y un portafolios en una silla junto con su bolsa de mano me indicó claramente de que se trataba de una ejecutiva, el hombre que la acompañaba, era evidentemente más joven que ella, de tipo norteño, alto, fuerte, con botas, pantalón de mezclilla y una vieja chamarra de cuero.
Pedí unas bebidas y ordené de comer para los dos porque el chavo no tenía la menor idea de qué pedir, su única experiencia en restaurantes chinos eran los bufets de los centros comerciales.
La mujer de la mesa de al lado y yo intercambiamos miradas, así como de casualidad, ella adoptaba poses coquetas, sonreía y pronto establecimos un contacto visual bastante estrecho. Su acompañante se paró al baño, entonces la miré fijo y ella aguantó la mirada:
-¿Negocios o placer?.-Le pregunté.
-Negocios.-Contestó.- ¿Y ustedes?
-Negocios, para llamarlo de alguna manera ¿Por qué la pregunta?
-En estos tiempos es mejor asegurarse.-Afirmó.
-¿Entonces, eres vendedora de seguros?.-Bromeé tratando de darle otro significado a sus palabras.
-No, soy vendedora de autos.-Me aclaró.-Acabo de cerrar un trato, doce camionetas pick up. Él es dueño de un rancho por allá por Chihuahua y me acaba de comprar doce camionetas.
-¿Y vinieron a celebrar?
-Más o menos, realmente estamos esperando a su contador que viene con el cheque certificado. El avión debe llegar de un momento a otro.
-¿Entonces la operación no esta cerrada?¿No es más fácil hacer una transferencia electrónica?.-Pregunté
-Son gente de rancho, ya sabes...
En eso se acercó su acompañante, ella nos presentó y él nos invitó a que acercáramos nuestra mesa a la de ellos y que brindáramos juntos. Me disculpé diciéndole que al rato, que nosotros estábamos tratando un asunto muy importante y que luego, con mucho gusto, los acompañaríamos a tomar una copa. No sé algo en su aspecto no me latió, si tenía tanta lana como decía, la ropa no me checaba del todo, el pantalón de mezclilla no era de buena marca ni la chamarra tampoco, aparte de que estaba vieja.
Al poco rato, el sujeto en cuestión estaba armando un gran escándalo porque había pedido una botella de champagne Don Perignon y allí no la tenían, la hostess no sabía que hacer y el gerente vino a disculparse ofreciendo una botella de Moet Chandon. ¡No, él quería una de Don Perignon!. Él pidió que la hostess se sentara con ellos y los acompañara hasta tanto trajeran la botella de champagne, la hostess no se quería sentar y el gerente la llamó aparte y cuando regresó ella se sentó poniendo cara de fuchi.
El ranchero insistió en que nos acercáramos a ellos, cortésmente decliné la invitación y le hice señas a mi compañero para que pidiera la cuenta. Yo pagué la mitad. A esas alturas ya casi eran las seis de la tarde y yo tenía que estar en el aeropuerto, así que me despedí, intercambié tarjeta con la vendedora, el ranchero no traía tarjetas pero anotó sus datos detrás de una mía. Cuando nos retiramos el gerente venía sonriente con la botella de Don Perignon.
Al día siguiente me habló la vendedora, puse la voz más sexi que pudo haberme salido pensando que era una posible conquista e intercambiamos saludos.
-Te hablo porque vi que el ranchero te dejó sus datos.-Me dijo.
-Si ¿Los quieres?.- Y le pasé el nombre y teléfono .
-Gracias, después te llamo. Y colgó.
A la media hora me volvió a llamar.
-Lo que suponía.-Me dijo.-Los datos son falsos ¡Ese hijo de la chingada!
Entonces, entre algún que otro sollozo , no sé si de coraje o de lástima por si misma, me platicó que el famoso contador nunca llegó y que a la hora de la cuenta el ranchero salió corriendo del restaurante, sorteó los coches que cruzaban, brincó el parapeto que divide los dos carriles y desapareció rumbo al aeropuerto, no sin antes darle un empujón a la hostess, total que la dejaron clavada con una cuenta de más de $7, 000. pesos (poco menos de 700 dólares).
-La verdad a mi nunca me latió el tipo, no me parecía gente de dinero.-Le comenté.-Ustedes los vendedores, generalmente tienen buen ojo ¿Cómo pudo engañarte?
-No sé, es que a la agencia vienen gente que no das un quinto por ellos y te pagan el coche de con un cheque, casi de contado.-Me explicó.-¡Yo me había hecho tantas ilusiones con esa venta!
-Sorry, así es la vida .-Le dije.
-Estamos en contacto.-Fue su despedida.
Al siguiente día, me dice mi secre:
-Le llama fulano de tal, que dice que lo conoció en un restaurante. ¿Le contesta?
¡Era el ranchero!
-Anote el teléfono de donde llama (Aquí tenemos identificador de llamada)
-Es público.
-Bien, pásemelo.
-Hola ¿Te acuerdas de mi?.-Me dijo.
-Si estabas en la mesa de al lado ¿Estas en el D.F.?
-Te llamo porque quiero comer contigo, tengo unos negocios buenos de los que me gustaría que participaras.
-OK. Dime en que hotel te quedas y yo paso por ti y comemos en cualquier restaurante cerca.
-No, mira, hoy no puedo. Mejor te llamo mañana.
-Bueno, pero dime donde te hospedas, a lo mejor en la noche nos podamos tomar una copa o cenar.-Le dije tratando de sacar la mayor cantidad de información posible.
-Yo te llamo.-Y colgó.
Hasta hoy no ha vuelto a llamar, ni creo que lo haga, parece que se dio cuenta que ya sabía que es un estafador.
Hoy fui a platicar con la hostess, me enseñó el moretón que le hizo cuando la empujó, me dijo que el ranchero corría más veloz que Ana Guevara y que era un bárbaro sorteando carros. Que la vendedora inundó el restaurante de tanta lágrima y que el gerente entendió que ella no debía sentarse con los clientes, que ella no es fichera, ni forma arte del menú. Intercambiamos teléfonos ¡Al fin que la hostess no esta de mal ver!

miércoles, noviembre 03, 2004

¡ECHAME A MI LA CULPA!

Después del fin de semana y de haberme echada unos tequilazos para poder pensar mejor, ya ven que el alcohol activa la circulación, por tanto hay mayor irrigación en el cerebro, las neuronas se pone eufóricas y generan más electricidad que se transmite...¿Para que les platico la teoría si seguramente ya han comprobado la efectividad del método?. Llegué a la sabia conclusión que a los casi 48 años, no es momento de efectuar un cambio, más que hasta ahora las cosas han funcionado bien, tanto familiar como laboralmente. Tal vez unos pequeños ajustes, pero eso sí sin aflojar la rienda para que el caballo no se desboque. ¡Gracias a todos por sus consejos!
Hablando de otro tema, Renata, mi hija llevaba más de 15 días nerviosa, no podía dormir bien, el motivo tenía examen de ballet.
-Voy a reprobar y me van a sacar de la escuela, estoy gorda y tengo los tobillos débiles porque estuve enyesada.-Decía.
-El médico te dijo que tenías que cuidarte los tobillos y recomendó que no hicieras puntas hasta enero, la maestra estuvo de acuerdo en ponerte una rutina que no las incluyera, así que no veo el problema.-Le dice Lorna.- Por otra parte no estas gorda.
-¿Que no estoy gorda? ¡En lugar de la muerte del cisne me van a poner a bailar la muerte del pavo! ¡Mira las piernas que tengo!
-Muchísimas bailarinas famosas no tienen cuerpos perfectos, han tenido que suplir un talle corto, unas piernas demasiado gruesas, cuello corto, etc. con talento.- Le explico.- Otras han tenido que dejar la carrera por ser demasiado altas o por desarrollar mucho busto. ¡Ahora están en el Lido de París!
La mirada fulminante de Lorna hizo que me callara.
-Tu no te preocupes.-Le dijo Lorna.-Vas a salir bien, además tu has dicho que no quieres ser bailarina profesional.
El caso es que llegó el día del examen, Lorna fue con ella. Antes de hacer su rutina tuvo que pasar con una doctora que la midió, pesó y revisó articulaciones.
-¡Está alta para 10 años!.-Aseguró la doctora.- Mide 1.51 m y pesa 42 kilos ¡Está perfecta!
-Ella estaba muy preocupada porque decía que estaba gorda, que tenía las piernas muy anchas.-Comentó Lorna.
-Lo que pasa es que ella tiene la figura de la mujer costeña.-Expresó la doctora.
-Mi papá es cubano.- Afirmó Renata.
-Pues él es el culpable de que tengas las piernas anchas, ¡Tienes cuerpo de cubana!.-Le dijo la doctora.
Según, mi mujer, Renata salió a escena feliz, segura de si misma y con mucha gracia. Cosa que las fotos demuestran. Los resultados fueron muy buenos.
Al llegar a casa me estuvieron platicando todo y me dijo Renata:
-¡Tú eres el culpable de que tenga las piernas así!
-¡Ahora resulta! ¡Todo yo, todo yo! Si mis piernas parecen hilos. ¡Eso sí me han salido retebuenas porque no se me han roto nunca!