miércoles, diciembre 22, 2004

FELICES FIESTAS.

La verdad que tengo un post a medio escribir donde relato mi ultima patoaventura en chilangolandia, pero tengo flojera terminarlo, estoy tan entusiasmado con el viaje que no me concentro, por otra parte en la oficina, me traen del tingo al tango porque mi jefe salió esta semana de vacaciones y yo me quedé cubriendo, de alguna manera, sus funciones.
Les deseo a todos una Noche Buena (Claro esa la pueden repetir en el año las veces que consideren necesarias).
Lo mejor del mundo para todos ustedes, un abrazote y que la pasen muy bien.¡Nos vemos el 3 de enero de 2005!

lunes, diciembre 20, 2004

BEERS AND BLOGERS



La reunión de blogers de la Ciudad de México se llevó a cabo el domingo en el restaurante Quetalcoatl (o como se escriba). Fue mi primera reunión formal de blogers porque de una forma u otra ya me había reunido individualmente con otros blogers, la asistencia no fue muy numerosa pero los que fuimos la pasamos muy bien, el lugar está agradable, la música está presente pero como fondo, es decir que se puede hablar porque hay algunos sitios donde el volumen es tan alto que no deja que uno platique, las cervezas frías, la comida buena y los precios muy accesibles.
Fuimos pocos pero los que fuimos la pasamos muy bien, el ambiente bonito. Como veterano del grupo me gustó mucho ver una nueva generación de jóvenes, de diferentes profesiones con una motivación común, los blogs. Gente tranquila, inteligente, motivada.
¡Al fin conocí a mi amigo El Portero! Gente increíble y autentica, tal y como se refleja en su blog. Estaba también Econde que me explicó sus técnicas en danzas turcas. Caro de quien no conocía su blog, una chica abierta, inteligente y segura de si misma. Lizzi que nos tenía a todos en alerta pues en el momento menos esperado nos tomaba fotos o videos. Gustavo y Agustin expertos blogeros. El grupo de Salvador Leal, Mono y Alberto, muy unidos, platicadores, bromistas. El Tlalocman, un chavo agradable. Por sólo mencionar con los que más platiqué. La lista completa la publicó Caro.
La tarde transcurrió de prisa, pláticas, bromas, chistes, anécdotas. En fin algo que le recomiendo a todos que deben vivir.

miércoles, diciembre 15, 2004

NAVIDAD A LA CUBANA


De mi tierra bella, de mi tierra santa... Así canta mi paisana Gloria Stefan en un desgarrador grito de añoranza. En estos últimos días del año se agolpan fechas y celebraciones familiares que me hacen recordar y extrañar mi tierra. Llamadas telefónicas y mails desde la isla me recuerdan de una u otra manera que todavía existe un cordón umbilical que me ata a ella, un cordón invisible, disimulado, escondido pero presente, un cordón que alimenta mi espíritu pero que a veces me estrangula y hace que me falte el aire.
En mi infancia celebrábamos Noche Buena, se reunía la familia y los amigos de mis padres en la casa. Desde la noche antes se preparaba el puerco para asarlo, se adobaba con naranja agria, comino, ajo y sal. Al día siguiente se ponía un madero, llamado en Cuba púa, en el cerdo, se cosía la panza del mismo y se clavaban las patas y manos para evitar que cayera y se montaba en dos horquetas, encima de un hoyo abierto en el suelo lleno de ramas encendidas. Como a las dos de la tarde comenzaban a llegar los invitados, se plantaba una mesa de madera en el patio y se armaba el juego de dominó cubano con doble nueve (mula de nueve en México), la pareja que perdía le tocaba darle vueltas al cerdo para que se fuera asando parejo, mientras las mujeres en la cocina preparaban la gandinga y chicharrones para “abrir boca” y ofrecían tragos de ron y cervezas frías. La cena donde el plato principal era el cerdo, se acompañaba con congrí, tostones, yuca con mojo y ensalada de lechuga. En la casa la familia no era muy aficionada al baile pero no faltaban los trovadores improvisados que le echaban más sentimiento a las canciones mientras más alto fuera el nivel de alcohol, las mujeres de mi familia eran medio persignadas por lo que comúnmente interrumpían la pachanga y nos arrastraban a la misa de gallo, terminada la misa continuaba la fiesta hasta que el cuerpo aguantara. El 25 de diciembre generalmente se reunía en casa la misma gente de la noche anterior más algunos visitantes, se recalentaba la comida y se hacía lo que se llamaba montería (Se recalentaba la carne del cerdo y freía el pellejito) y la pachanga continuaba hasta bien entrada la noche.
La fiesta de fin de año era muy similar a la anterior, lo único que se sustituía la misa de gallo por las tradicionales 12 uvas y otra serie de ritos y juegos, como echar una cubeta de agua para la calle para que se fueran las malas vibras, disparar al aire (todavía algunas personas podía portar armas), barrer hacia la calle para ahuyentar las cosas malas. Era una locura, a las doce de la noche estábamos tragando uvas, brindando barriendo y tirando agua a la vez. En alguna que otra familia las cubetadas de agua se dispersaban sobre los invitados y aquello terminaba en una gran guerra acuática.
La navidad de 1968 fue particular en nuestra familia, ya una de mis tías se había ido de Cuba, mi otra tía estaba esperando que le dieran el permiso para salir del país, su hija que es mucho mayor que yo, sintiendo su inminente salida y creyéndose ya con una pata en el avión, se vistió muy elegante y hasta fue a la peluquería para que le hicieran un elevado peinado a la usanza de entonces. El peinado en sí parecía un nido de pájaros, a mi hermano a y a mi se nos hizo gracioso poner unas avellanas sin que mi prima se diera cuenta para simular los huevos ¡Así era un nido perfecto! El caso es que mi prima fue a la misa de gallo y allá le hicieron notar lo de las avellanas, la vergüenza de ella se convirtió en castigo para mi hermano y para mi.
En 1969 se anunció que no se festejaría la Navidad, según explicó para que la gente no se distrajera en el momento que el país llevaba a cabo las labores relativas a la Zafra ¡El azúcar era lo más importante en ese momento! Lo que el Comandante anunciaba otros se encargaban de extremarlo y a partir de ese momento fueron mal vistas las celebraciones Navideñas y aquellas memorables pachangas se convirtieron en una cena especial, luego en una cena (Sin lo especial) y luego en a ver si encontrabas qué cenar.
En 1997, así sin que nadie lo esperara y sin dar explicaciones, se reestableció en Cuba el día 25 como día feriado, con ello se autorizaba veladamente la celebración de la Navidad. Coincidió que ese año me dieron permiso para reingresar al país después de siete años de espera. Lorna , los niños y yo fuimos a la isla a pasar Navidad y Año Nuevo.
Llegamos cargados de juguetes para mis sobrinos y por supuesto para mis hijos, llevamos un árbol artificial, esferas, series de luces y todo tipo de adorno. En la aduana nos detuvieron, un oficial se empeñaba en que abriera delante de toda la familia, la maleta que contenía los regalos. Me negué rotundamente y le dije al oficial:
-Oiga ¿Usted no cree en Santa Claus?
Me miró, como yo hubiera mirado a un extraterrestre.
-Ahí vienen los regalos de Navidad.-Le susurré.-Deje que mi esposa y los niños salgan y yo abro la maleta.
Accedió, abrí la maleta y miró los juguetes con desprecio, seguro pensó que traía veneno capitalista para futuras mentes proletarias, pero me dejó pasar.
La Navidad de 1997 se festejó en casa de mis padres con mucha alegría. Estábamos juntos por primera vez en siete años. Mis hermanos conocieron a mis hijos y yo conocí a mis sobrinas. Los niños recibían sus juguetes con especial euforia, ellos no sabían quien era Santa Claus pero estaban encantados con los regalos.

lunes, diciembre 13, 2004

DE FIESTAS, VIAJES Y OTRAS COSAS.

La fiesta de mis chácuaros fue todo un éxito, empezó a las 3 de la tarde y terminó a las tres de la mañana, chuparon como degenerados. Yo me conformaría con que trabajaran el 50% de los que beben. Ja ja ja. La verdad se organizó todo bien, la carne estuvo muy suave y rica, aunque a nadie se le pidió que aportara nada las secretarias llevaron salsas y postres, uno de los muchachos llevó frijoles charros, uno de los mensajeros llevó moronga para hacer tacos, el subdirector de proyectos llevó unas botellas de tequila “ Cuervo Tradicional” que se toma congelado, una verdadera delicia.

El sábado me levanté crudo, pero con una cruda de vampiro, de las que no te puede dar el sol. Lorna se compadeció de mi y ella llevó a Rodrigo a su juego de baseball para que yo pudiera recuperarme. A las dos de la tarde regresaron y nos fuimos al cumpleaños de número 50 de un Ingeniero Civil amigo nuestro, su hija y mi hija van juntas en la escuela y son “mejores amigas”. La fiesta la organizó su esposa que es arquitecta y como entiende la mentalidad de los constructores fue algo similar a la fiesta de mi oficina, carne asada en el jardín y ríos de tequila. Un trio estuvo amenizando y al calor de las copas, ya todos nos envalentonamos y supiéramos o no cantar nos echamos nuestra cancioncita. La pasamos muy bien, al llegar a la casa nos sentamos en la sala. Hacía tiempo que Lorna y mis hijos me estaban fregando con lo de las vacaciones de diciembre y creí que el momento era el adecuado para darles la noticia.

-Nos vamos de vacaciones a New York.

-No me vengas a salir con tus bromitas de que es a la calle de New York en la Colonia Nápoles ¿No?.-Preguntó Lorna.

-De veras, vamos a casa de mi Tía. Como dijera López Obrador, mi tía y yo hicimos “compló” para planearlo todo. Ustedes se van el sábado 18 y yo los alcanzo el 24 y nos regresamos el primero en la noche.

Yo estoy completamente convencido de que erré mi profesión en lugar de ingeniero civil debí ser agente de viajes. Realmente disfruto buscando ofertas en internet y comparando precios, haciendo listas, itinerarios y hasta saco mapas de los sitios que creo importantes visitar con enorme placer. Nosotros tenemos por costumbre tener visas y pasaportes vigentes.

Cuando vino de visita mi tía, entre ella y yo planeamos pasar las fiestas decembrinas en su casa, así que desde septiembre compré los boletos de avión y fui preparando todo, tratando de que no se dieran cuenta, para que fuera una sorpresa.
Mis hijos estaban felices porque la ultima vez que fuimos fue hace como seis años y ya no se acordaban de nada.

-Quiero patinar en el Rockefeler Center.-Dijo Rodrigo.

-Yo quiero ir al Hotel Plaza.-Dijo Renata.-Aunque sea a tomarnos un café.

-Ya, planeé con mi sobrina y hasta me compró los boletos para el Show de Navidad en el Radio City Music Hall. ¡Así que no van a descansar!

-Oye pero no vamos a pasar Navidad ni Año Nuevo aquí.-Me dijo Lorna.- Entonces ¿Que te parece si invitamos a mis papás y hermanos a comer mañana?

-Como tú quieras.-¿Podía decir otra cosa?

El domingo llevé a Rodri a su juego de baseball (Que a propósito perdieron) y llegamos a la casa como a las cinco de tarde, ya estaba toda la parentela allí, comimos, me eché unas cubas y hoy con todo el dolor de mi alma y de cabeza también me tuve que levantar temprano para trabajar. Para colmo el coche no arrancó porque se le bajó la batería tuve que pasarle corriente y si hay algo que realmente no me gusta es hacerle al mecánico.

viernes, diciembre 10, 2004

MIS CHACUAROS.

Mi dirección tiene tres subdirecciones, una que se encarga de la supervisión de las obras, una que se encarga de realizar los proyectos y otra que ve todo lo relativo a la Protección Civil.
La mayoría de mi gente, son ingenieros y arquitectos. Existe una eterna rivalidad entre ambas profesiones, los ingenieros siempre se burlan de los arquitectos diciendo que son homosexuales, debido a que la realización de planos y maquetas requiere de mayor delicadeza y buen gusto. ¡Las niñas de proyectos! Así dicen mis supervisores de los arquitectos que realizan los proyectos. Pero al final todo queda en bromas y hay unión en el grupo.
El común denominador es que como somos personas que nos dedicamos a la construcción es habitual vernos con pantalones de mezclilla, botas y cascos, en el cinturón llevamos un radio, un teléfono celular, una cinta para medir y una cámara digital, como Rambos citadinos. Pasamos de una azotea a la otra por una precaria tabla, subimos a los edificios en construcción por un andamio y a veces hasta hacemos un poco de rapel descendiendo por las paredes.
Nos codeamos con los albañiles, hablamos su lenguaje, conocemos sus albures, compartimos sus bebidas y comidas. A propósito de las comidas, los albañiles preparan unos tacos riquísimos, ellos hacen una fogata con pedazos de madera sobrante, colocan la tapa de un tambo (tanque) al fuego, le ponen aceite, bistecs cortados en tiras, cebolla, tocino, chile cuaresmeño ¡Una delicia!. ¡Hasta se me hizo agua la boca!
En la dependencia en que trabajamos casi todos son abogados, muy peinaditos y encorbatados, que presumen sus trajes y plumas caras. Ellos nos llaman los chácuaros de obras. El significado real de la palabra aún no lo sé, pero creo entender por el tono que lo dicen que somos, para ellos, vulgares y poco refinados, algo así como albañiles con título.
La verdad yo estoy muy orgulloso de mis chácuaros, son gente preparada, disciplinada y trabajadora, no conocen horarios, ni importa si es sábado o domingo, si es día o noche, si hace frío o calor, ellos están en la obra, vigilando que avance, que los trabajos tengan buena calidad, ofreciendo soluciones.
Ahora que se acerca el fin de año, en mi trabajo organizaron una fiesta muy acá, que se va a llevar a cabo el día 14, en un salón con orquesta y menú selecto. El precio por persona se me hace exagerado y mucha gente no lo puede pagar. Por eso me reuní con mis subdirectores para organizar algo aparte para nosotros, los chácuaros. Decidimos hacer hoy una comida en mi casa, que está a 15 minutos de la oficina, en el jardín, carne asada, cebollitas, nopalitos, arroz y frijoles charros. Yo compré todo lo de comer y alquilé sillas y mesas, los subdirectores pusieron las botellas. No se me hacía justo pedirle dinero a la gente, ellos ganan poco y se han partido el alma trabajando todo el año.
Así que hoy a las tres de la tarde comienza la fiesta de los chácuaros, sencilla, tranquila, nosotros mismos asaremos las carnes, tomaremos tequila en vasos desechables y nadie, absolutamente nadie, nos criticará por andar de botas.

miércoles, diciembre 08, 2004

UNOS MINUTOS DE FAMA

A veces me pongo a pensar si los pocos minutos de fama, los pocos minutos de sentirse dueña del escenario y los aplausos al concluir un acto de una bailarina clásica, valen toda una vida de esfuerzos, los años de preparación, el costo en tiempo y dinero de la misma, el costo del vestuario, calzado especial, transporte y a veces hasta del mismo escenario.




Esta reflexión la hicimos después de la clase abierta de Renata, mi hija. La clase se llevó a cabo en el Casino español de la Ciudad de México, edificio que con su elegante arquitectura y sus 140 años de edad sirvieron de un marco perfecto y elegante para que las alumnas de diferentes niveles y edades demostraran sus habilidades, defectos y virtudes antes sus padres, familiares y amigos, que llenaron el espacio, portando sus mejores galas y jugando malabares entre la cámara fotográfica, la de video y en habitual ramo de flores con que se premia a las bailarinas al terminar la función.
La clase incluía dos rutinas de baile, un baile regional y un concierto de castañuelas y unas demostraciones que realizaron las alumnas más aventajadas. Renata bailó bien, a secas, aunque realizó sus rutinas de punta. Además se veía gorda, aunque tenga un peso normal para la vida diaria.
Al terminar la clase abierta, la maestra otorgó varios premios y reconocimientos, no sin antes advertir que estos serían entregados a las alumnas realmente destacadas, aquellas que amaban el ballet y que no conocían descanso. Renata no recibió premio alguno. Nosotros le llevamos flores y un muñeco de peluche pero se notaba que ella estaba enojada.
Al llegar a la casa estalló. Ella consideraba que la maestra había sido injusta, porque ella le había echado muchas ganas. La maestra tenía a sus consentidas, etc. Cuando terminó su sesión de quejas, la invitamos a ver el video de la clase.
-Estabas desconcentrada, Renata, tu cabeza andaba como ventilador girando hacia todas partes, no estabas sintiendo lo que hacías.-Le expliqué.
-Además me veo gorda.-Replicó ella.
-También es cierto y de eso hemos hablado muchas veces. La base fundamental para todo en la vida es la disciplina, hasta el simple basurero que todas las mañanas barre la calle y que según los cálculos de tu hermano gana más que tu papá, tiene que tener la disciplina de levantarse temprano, barrer bien las calles, recoger y separar la basura y al final del día cuando ya le duelen los pies de tanto caminar tiene que lavar su carrito para que al día siguiente esté en buenas condiciones y comenzar de nuevo. De la misma forma si hubieras querido recibir un premio, tendrías que haber asistido puntualmente a clases y ensayos, concentrarte en el trabajo, ensayar en casa, cosa que nunca te vimos hacer, comer lo necesario y no atragantarte de cuanto hay, etc.-Le explicó Lorna.
-Yo no quiero ser bailarina profesional, si voy a las clases es para pasar el tiempo.-Dijo Renata.
-Creo que llegó el momento de tomar una decisión: ¿Seguir o no seguir tomando clases de ballet?.-Precisé.
-Es que a mi me gusta el ballet y estoy tomando clases desde los tres años ¿Voy a echar a la basura el trabajo de siete años?.-Preguntó Renata.
-No lo echas a la basura, aprendiste muchas cosas además de bailar ballet, aprendiste de historia, de diferentes culturas, de música clásica, a ver y valorar el trabajo de las bailarinas, a entender una puesta en escena, el lenguaje de los gestos, la importancia de la escenografía y las luces..-Le expliqué.-Además creo que es mejor ahorita que no dentro de 7 años más. ¿Sigues o no sigues tomando clases?
-No, no sigo.-Respondió Renata bajando la cabeza.-¿Y que otra cosa puedo hacer?
-Natación, karate, danza regional, baseball, entrar a la escuela de Tongolele, cualquier deporte o actividad.-Le dije.-Tienes todas las posibilidades. Piénsalo y enero te buscamos otra actividad ¡Ahora prácticamente están de vacaciones!

lunes, diciembre 06, 2004

BODA TEHUANA

Mi ex jefa, una oaxaqueña del istmo de Tehuantepec, me invitó a la boda de su hermano, cuando nos vimos para entregarme la invitación me explicó:
-La boda la preparamos muy rápido, en menos de un mes, porque ya la novia está embarazada.
-Eso en estos días es muy común, ¡Hasta las princesas se embarazan antes de casarse!.-Le dije a modo de consuelo y haciendo alusión a Estefanía de Mónaco.
-Nosotros estamos felices, ellos llevaban tres años viviendo juntos y ya yo pensaba que el cabrón de mi hermano sólo echaba aire por la manguera.-Me aclaró con el lenguaje florido que la caracteriza.
El sábado a las dos de la tarde se llevó a cabo la ceremonia, donde participaron las familias respectivas y unos cuantos amigos que apenas alcanzamos para llenar dos mesas.
Lo primero que me llamó la atención fueron los trajes de la mamá del novio y las mujeres de su familia, vestidas de tehuanas, que desde mi punto de vista extranjero que se deja deslumbrar por las lentejuelas, es el traje típico de mujer más bello de México.
Después de unas copas y de servir la comida, bajaron, pues colgaba del techo una especie de piñata cubiertas de moños blancos, a mi me pareció un detalle de muy mal gusto, en México cuando se tenían dudas de la virginidad de las mujeres se le regalaba una piñata al novio para que tuviera algo que romper la noche de bodas y teniendo en cuenta el estado de la novia, aquí se aplicaba perfectamente. Pero, no, la especie de piñata no era mas que algo que los del istmo le llaman torno y es una caja con cuatro puertas de cristal que se abren hacia abajo, que está totalmente cubierta por una cuerda enrollada a su alrededor y esta a su vez, está cubierta de moños blancos.
Los novios se colocaron bajo el torno y comenzaron a bailar un vals tradicional de la región. Un hombre de a familia jalaba la cuerda que al irse desenrollando hacía que los moños y confeti fueran cayendo sobre los novios como una hermosa nevada, al término de la canción cayeron las cuatro puertas y dejaron escapar palomas blancas que revolotearon por todo el salón y se pudo ver que dentro de la caja había unos novios, de esos que ponen encimas de los pasteles pero más grandes.
Después repartieron pequeños cántaros de barro muy decorados y llenos de confeti en todas las mesas. Invitaron a todas las mujeres que tomaran los cántaros y pasaran a la pista a bailar, dentro del cántaro se debía colocar algo de dinero, la danza era para desear la prosperidad a la pareja y al final de la misma se rompieron los cántaros contra el piso.
La novia pasó al centro de la pista con el ramo en la mano y los ojos vendados, se hizo un círculo de mujeres que bailaban a su alrededor mientras una bailaba con la novia, las acompañantes de la novia se fueron alternando y al finalizar la canción, le dieron vueltas a la novia y esta, así sin saber a quien le entregó el ramo a una de las mujeres del círculo. Este rito sustituye el tradicional lanzamiento del ramo.
Ahora nos tocó a los hombres, hicimos un círculo bailando alrededor del novio, cada uno fue pasando al centro con una botella de licor en la mano, sostenía la cabeza del novio hacia atrás, apuntaba con la botella a su boca y le daba de beber al novio, el chorro tenía que caer dentro de su boca pero sin tocar sus labios de esta forma lo obligaban beber la cantidad que el acompañante quisiera, luego el acompañante se daba un trago de la misma forma sin tocar la botella con los labios. En el transcurso de una canción , que a mi me pareció bastante larga, obligaron al novio a beber más de media botella de licor.
Comenzó a tocar el conjunto y la gente se paró a bailar. Además de las bebidas trajeron a las mesas botanas típicas de la región del istmo, destacándose unos tamalitos en miniatura que eran una delicia. Estuvimos bailando hasta que terminó el conjunto y los invitados nos retiramos.
La verdad, no deja de asombrarme México. ¡Es tan rico en tradiciones! Me alegró mucho poder ver algo así, me parece maravilloso que la gente se enorgullezca de su origen, conserven tradiciones y no quieran imitar las bodas de las películas gringas. Yo estoy seguro que los productores de Hollywood se hubieran quedado boquiabiertos cuando salieron volando las palomas, se hubieran deslumbrado con el colorido de los trajes de las tehuanas, que además son trajes bordados a mano y cada uno de ellos tiene un costo superior a los 500 dólares, sin contar el tocado, se hubieran maravillado por el trabajo artesanal de la filigrana de oro de las alhajas que portaban las señoras.
¡Esto es México! ¡No lo olviden nunca!

miércoles, diciembre 01, 2004

ANIVERSARIO DE BODA

Ayer me levanté como siempre, con sueño, casi a rastras fui a las recámaras de mis hijos y los desperté me metí al baño y una ducha de agua tibia me revivió un poco, me vestí a prisa, no me dio tiempo a anudarme la corbata y la eché en la bolsa del saco, desayunamos rápido y salimos de casa, tarde como es habitual en nosotros, dejé los niños en la escuela y una vez en mi oficina prendí la computadora y ... ¡En la madre! ¡Era nuestro aniversario de bodas y ni le había dicho nada a Lorna! ¡15 años!
Los hombres por regla general no le damos mucha importancia al rollo de las fechas pero para las mujeres constituye todo un acontecimiento y hay que hacer el rito adecuado en cada caso, so pena de tener que soportar llantos y recriminaciones. En lo particular yo valoro más todo un año de paz y armonía que festejar un día y andar peleándose los demás. Pero la mente de las mujeres funciona de otra manera. ¿Cómo remediar el daño?
Consulté mi agenda y la verdad que tenía un día bastante ligero, lo único realmente importante era una junta a las seis de la tarde. Me inventé un recorrido por las obras, llamé a mi jefe a su celular y le informé que iba a hacer un recorrido. Fui a una florería y como el tamaño si importa, compré un arreglo floral enorme que casi no cabía en el carro, fui a mi la casa y toqué la puerta:
-¿Se te olvidaron las llaves?.-Preguntó Lorna pero cuando vio el arreglo su cara le cambió, sonrió de oreja a oreja y me abrazó.-¿Te acordaste?
-Si.-Mentí.- Pero te tengo otra sorpresa, vístete y vámonos.
-¿A donde?
-Tu no te preocupes, confía en mí.
-Pero..es que depende de donde vayamos es como me tengo que arreglar.-Me dijo.
¿Por qué las mujeres son tan complicadas? ¡No se podrá vestir y dejar de estar fregando! ¡Hasta la inspiración le quitan a uno con tanto detalle!
-Informal.-Contesté.
Diez minutos después ya estábamos en el coche, eso si tengo que reconocer que mi vieja es rapidísima en el asunto ese de pintarse y demás.
Tengo un amigo que fue Presidente del Colegio de Arquitectos y tiene una empresa que se dedica a la construcción de hoteles de paso para la comunidad gallega residente en México. Él viajó, incluso a medio oriente, para buscar novedades en el ámbito de la construcción de este tipo de inmuebles, o por lo menos así le dijo a su mujer, y me había comentado de los avances que se tenían en la construcción de los mismos. Los que él ha construido, no tienen las simples recámaras con un espejo en el techo, cortinas deprimentes y baños de higiene dudosa.
Llegamos a uno de los que me había comentado y entramos al garage.
-¿Que es aquí?.-Preguntó Lorna.
-No manches ¡A poco no sabes que esto es un hotel de paso!.-Contesté.- ¡Nada más te faltaría preguntar que a qué venimos a hacer!
-Está muy bonito.-Contestó.- ¿Y si nos ven?
Traté de seguirle el juego y no verme muy experto en el manejo de este tipo de situaciones.
-¿Tu crees? ¡No, no creo que nadie nos vea! ¡ Y si nos ven estamos casados! ¿No?
La habitación estaba impecable, piso de mármol, paredes claras, muebles bonitos, jacuzzi con tele y películas porno, tubo para que las chicas demuestren su habilidades de Teiboleras (bailarinas exóticas) y algo que se le llama changuera que es una especie de closet que tiene un asiento de concreto o algún material similar forrado con la misma alfombra de la habitación, donde debe sentarse el hombre y unas argollas en el techo para que la chica se cuelgue y haga movimientos acrobáticos sobre su pareja.
Así con la “mesa” servida nos dispusimos a tener sexo, que es algo muy diferente a hacer el amor y que en mi criterio, en las dosis adecuadas, es una excelente medicina para combatir el aburrimiento y el tedio en una pareja. Además el sexo de día y en un hotel de paso tiene ese inconfundible sabor a pecado que todos, en alguna medida, necesitamos.
A las dos y media de la tarde salimos recién bañaditos, cansados y relajados.
-Se nos quedó por probar la changuera.-Le dije a Lorna.
-Bueno eso será motivo de otra visita.-Me dijo ella.- ¡Feliz Aniversario!
-¡Feliz Aniversario!