lunes, enero 31, 2005

REUNION DE BLOGERS D.F.


Como ya se había venido convocando y creo que esta vez se le dio un poco más de publicidad, se celebró el pasado sábado 29 en el Bar Quetalcoatl, o Restauran-Bar como me aclaró la mesera que debía llamarlo, la reunión de blogers más multitudinaria que hasta el momento he asistido. Entre blogers y acompañantes nos reunimos más de 60 personas. Allí asistimos algunos que ya nos conocíamos de la vez anterior o de otras reuniones más pequeñas y muchos muchísimos a los que no tenía el placer de conocer.

Aqui estoy con Salvador Leal, a quien le pude reclamar por tenernos una semana completa pensando en el nombre que iba a ponerle a su tortuga, E Conde con sus historias siempre interesantes y el Árbol de los Mil Nombres, que esta vez escuchó mucho y hablo poco ¿O fue que no lo dejamos hablar?.


Estuve platicando mucho tiempo con Biz, un chico muy inteligente y extremadamente maduro para su edad en eso se acercó Isopixel y nos dijo:
-De esto hay que dejar constancia grafica, El de mayor edad ( Yo con 48) y el de menor edad (Biz con 18) de los blogeros que vinieron.


De izquierda a derecha, su servilleta, mi gran cuate el Portero y Biz.


Aqui se puede apreciar lo lleno que estaba el lugar, podemos ver a Allice, Elotito, un amigo de ellas que no tiene blog pero los lee, Chiecito, Caro y el Portero.


Aqui estoy con Pacha, la señora Piel de quien había leído su poesía erótica, el flaco Mixxx y la gatilagartija.

Allí encontré a viejos amigos como Juwe, la queridísima Caro, el buen Gustavo, el Tlalocman. Entre los que tuve oportunidad de conocer un poco más lo que puede traducirse que platiqué cinco minutos con ellos y que no he mencionado en las fotos está Tere, una mujer amante de los Beatles, el diseño y la tecnología quien tuvo la paciencia de ordenar alfabéticamente la lista de quienes asistimos y publicarla. Espiralita a quien sólo pude saludar al despedirme.

La reunión me dejó insatisfecho, me faltó tiempo para platicar con tanta gente interesante y eso que estuve desde las 5:20 p.m. hasta las 11:00 p.m. Me encantó el ambiente de fraternidad y el cariño con que todos se saludaban.

lunes, enero 24, 2005

DE PELOS

Rodrigo está pasando una etapa muy difícil, es la adolescencia y para nosotros como padres se dificulta saber “torear” esa etapa de la vida sin que nadie salga lastimado. El viernes cumplió 13 años muchos dirán que apenas comienza el proceso y es cierto así debe ser pero en él las manifestaciones de cambio de niño a hombre se dieron muy rápido y por ello uno de los regalos que le dimos para su cumpleaños fue un rastrillo para rasurarse.

Cuando Rodri estaba en primaria era un niño muy tranquilo, más bien tímido, retraído de pocos amigos y palabras. Al pasar a Secundaria el cambio fue total, ahora el teléfono de la casa siempre está ocupado, tiene montones de amigos, muchísimas actividades, se ha vuelto irreverente, alburero, escandaloso y no es raro escuchar en la casa rock a todo volumen.
A veces le pregunto a Lorna:
-¿No nos lo habrán cambiado? En algún momento que salió a la calle nos lo cambiaron por un clon o un robot .
El sábado de la semana pasada hubo un evento en su escuela, la maestra de Ética y Civismo se acercó a mi y me preguntó:
-¿Usted es el papá de Rodrigo?
Hice un gesto afirmativo.
-Si me acompaña a una charla que voy dar le subo medio punto en las calificaciones a su hijo.-Me propuso la maestra.
-¡Papá, tu no sabes negociar!.-Me dijo Rodrigo al ver que ya me iba con su maestra.-¡A ver maestra! ¿Cuantos puntos me da si le regalo a mi papá?
La maestra esbozó una sonrisa y no dijo nada. Yo sólo miré serio a Rodrigo. Y luego le comenté que eso no debía hacerse.
-¿Por qué?.-Me preguntó
-¡Pues, porque la maestra está muy gacha!.-Le contesté y los dos nos reímos pero creo que él entendió el mensaje.
Este domingo íbamos a casa de mis suegros donde le habían preparado una comida para festejar su cumpleaños, Rodrigo salió del baño con la cabeza llena de gel y el pelo todo parado. Mi mujer y yo nos miramos con asombro. Unos momentos antes de salir fui al baño y me peiné igual que él.
-¡Papá, te peinaste igual que yo!.-Me dijo.
-¿Es la moda, no?
-Si pero eso es para los jóvenes, no para los rucos como tú. Te ves muy mal ¡No vayas a salir así a la calle!.-Me advirtió.
No le contesté y seguí metiendo cosas al carro.
-¿De verdad no te vas a ir a peinar bien?.-Me repitió.
-No, así quiero salir, creo que me veo bien.-Le contesté.
-La verdad te ves muy mal ¡Me avergüenzas!.-Me dijo.
-Igual te ves tú y lo mismo siento yo.-Le contesté.
Titubeó un momento y me dijo:
-¡Bueno! Cada quien se peina igual que antes y ¡Ahí muere!.-Me propuso.
-¡Es un trato! .- Le dije mientras chocábamos nuestras manos.

miércoles, enero 19, 2005

A GRITOS Y SOMBRERAZOS



-¡AYYYYYYY! ¡ESTAN GOLPEANDO A MI ESPOSOOOOO!

Fueron los gritos que escuché justo cuando salía de mi oficina, en la esquina ya se arremolinaba un pequeño grupo de curiosos, como buen investigador popular (Chismoso) que soy , me sumé al grupo.

Dos policías preventivos, forcejeaban con un hombre como de unos cuarenta años, delgado y moreno. En los intentos del hombre por escapar le arrancaron la camisa y entonces se le escabullía con mayor facilidad a los policías ya que no tenían cómo agarrarlo firmemente. Al fin uno de los policías lo abrazó colocándose detrás del hombre y manteniendo sus manos pegadas al cuerpo, el policía, bastante más corpulento que el hombre en cuestión, dejó que su peso los arrastrara al piso, colocó al hombre de cara al pavimento y al tiempo que cruzaba las manos del detenido a la espalda las sujetó apoyando con fuerza sobre ellas una de sus rodillas.

Mientras, un tercer policía mantenía a raya a una mujer gordita, morena y chaparrita que debía estar rondando las cuatro décadas, y que gritaba con todas sus fuerzas:

-¡Pobrecito! ¡Mira lo que le hacen! ¡Él es inocente!-. Acto seguido comenzó a gritar como una loca.- ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy!

-¿Qué está pasando?.- le pregunto al otro policía que estaba libre y además era el que me quedaba más cerca.

El Poli miró el radio que me colgaba del cinturón y como estábamos en la esquina del edificio de la Procuraduría supongo que pensó que yo podía ayudar.

-Es que este ratero es el que se roba las auto partes de todos los autos estacionados aquí (Si son auto partes seguramente tienen que ser de autos, pero hago la cita textual), lo agarramos en flagrancia con los espejos de un carro en la mano.-Me explicó.

-¡No es cierto, señor!.- Me dijo la mujer gritona acercándose a mi.- ¡Él es inocente! ¡Nosotros venimos de unas oficinas que están aquí cerquitas. ¡Mire! ¡Aquí tengo los formatos que nos dieron!.- Y me enseñó un fólder todo sucio con tres papeles dentro.

Yo nada más abrí los ojos en señal de asombro.

-¡Mi esposo es inocente, señor! Íbamos pasando y él se encontró los espejos en el suelo.- Dijo la mujer.

-¿Los dos?.-Pregunté.

La mujer no me contestó, se dio la vuelta y comenzó a gritar a todo pulmón.

-¡Están pegándole a mi esposo! ¡Miren lo que le están haciendo estos desgraciados! ¡Voy a llamar a derechos humanos!

-¡Señora ya deje de gritar.-Le dijo el policía.- ¡A lo mejor hasta cómplice resulta!

-¿Cómplice yo?, ¿Cómplice yo?¡Somos inocentes! ¡Suelten a mi esposo! ¡Hijos de la chingada!.-Gritó la mujer y en ese instante arremetió a patadas contra el policía que no hacía más que tratar de apartarla al tiempo que gritaba:

-¡Miren ella me está agrediendo!, ¡Señora, está agrediendo a la autoridad!

La mujer no cesó de patear al policía hasta que llegó otro en su ayuda y la sujetó firmemente. En ese instante llegó la patrulla, subieron al descamisado y desaparecieron a la mayor velocidad posible, dejando a la mujer en medio de la calle, llorando y gritando. De repente la mujer se irguió y ya sin lágrimas me dijo:

-¿Me presta su celular?

Yo me acordé de la película cero y van cuatro y le contesté:

-No tiene crédito.

Me dio la espalda y se alejó entre los curiosos que comenzaban a dispersarse. Me quedé pensando que la actuación de aquella mujer era digna del Oscar a la mejor actriz dramática 2005, porque estaba convencido que en realidad era cómplice del ratero. Seguramente ella vigilaba mientras él desvalijaba a los carros.

Debo confesar que un sentimiento de envidia hacia el ratero invadió mi mente. ¿Sería mi mujer capaz de patear a un policía para defenderme? ¡Creo que no!. ¿Alguna de ustedes, mis amables lectoras, patearía a un policía para defender a su hombre?

lunes, enero 17, 2005

LA QUINCOSA


Algo que leí el fin de semana acerca de literatura me hizo recordar a la que fuera mi maestra de esa materia durante gran parte de la secundaria, Ana Amelia Cruz Quincose, conocida entre los estudiante por “La Quincosa”.

De madre haitiana y padre cubano, Ana Amelia era una negra de las que en Cuba se les denomina “Extremistas”, porque para ser negra no hay que exagerar y ser tan negra. Alta, delgada, extremadamente cuidadosa con su arreglo personal. Usaba una peluca de cabello lacio y negro con un corte muy parecido a un casco. Entre los estudiantes se rumoraba que ella se había puesto algún químico en su cabeza, para alaciar su cabello y que este la había dejado calva y con la cabeza llena de granos. Esta versión jamás pudo ser confirmada porque jamás la vimos sin peluca. A pesar de nuestros grandes esfuerzos por hacer que se le cayera. En más de una ocasión colocamos hilos de nylon de lado a lado en el marco de la puerta de entrada al salón, más o menos a la altura de su cabeza, para que al pasar estos le tiraran la peluca. La Quincosa tenía vista de águila, siempre los vio, nunca dijo nada, caminaba derecha hacia los hilos y justo cuando todos esperábamos que la peluca fuera a parar al piso, ella doblaba un poco las rodillas y manteniendo la espalda recta pasaba por debajo. El hecho era ignorado por ella y a nosotros nos dejó de causar gracia porque ni siquiera lográbamos que se enojara y nos regañara.

Pintaba sus voluminosos labios de negro y dibujaba un corazoncito rojo en el centro de los mismos de tal manera que al mirarla de frente se le veía una boquita pequeñita y roja que envidiaría cualquier muñeca, al verla de perfil ¡Era otra historia! Su boca simulaba un enorme volcán con un cráter de lava roja en la cima. Las niñas del salón se pintaban igual que ella para ridiculizarla pero de la misma manera las ignoró y pronto dejaron de hacerlo.

Una tarde, salíamos todos juntos de la escuela y pasó una conga, vibrante y arrolladora de esas que con sus tambores, te incitan a bailar y nadie puede quedarse quieto. ¡Ella ni se inmutó! ¡Una negra que no baile es algo insólito!

Nos acostumbramos a su aspecto y “excentricidades”, comenzamos a ver el ser humano, era una persona de gestos suaves, lentos, como si cada paso fuera pensado, su voz era agradable y bien modulada, y se entusiasmaba tanto cuando leía las obras de grandes escritores durante las clases que transmitía ese entusiasmo. Tenía un conocimiento muy elevado en el campo literario pero también conocía perfectamente a cada uno de sus alumnos y aprovechaba ese conocimiento para ponerle “sabor” a las clases. No era raro que “Romeo y Julieta” lo escenificara la pareja del momento del salón. O que a la más chismosa le diera a leer en voz alta “La Celestina”. Al más flaco y largo le daba el papel de “Quijote” y a un gordito panzón de “Sancho”. ¡Ella se burlaba de nosotros! Pero lo hacía con gracia y estilo, nadie se ofendía porque muchos no captaban que era su modo de vengarse.

Entre la Quincosa y yo se estableció un canal de comunicación muy fuerte, me orientó hacia qué leer y luego comentábamos mis lecturas, me animó a que escribiera y pasó muchas horas leyendo y corrigiendo mis “obras”. En una ocasión escribí una obra de teatro en un acto, a ella le encantó y me dijo que la inscribiera en un concurso juvenil. Me acompañó a todos los eventos, pasé varias etapas, la de la escuela, la del municipio, pero en la provincia me hicieron pedazos, no obstante eso sirvió para “foguearme”, aprender que en la vida se gana y se pierde. También esta experiencia me hizo inclinarme a la rama técnica, a las ciencias exactas, que no quedan a criterio de nadie, 2+2= 4 en todos los países y en muchos idiomas. En el caso de la literatura, como expresión artística, muchas veces queda a criterio de los eruditos el cual no siempre concuerda con el gusto de las masas populares.

Años después ella se fue a impartir clases a una escuela vocacional (Donde se supone están los mejores estudiantes de cada provincia de Cuba y digo se supone porque también entran los hijos de los que tienen buenos puestos dentro del gobierno aunque no sepan mucho), nuestros encuentros se fueron espaciando y la volví a ver hace poco, sin una cana (A las pelucas no le salen canas), igual de delgada, con sus movimientos mesurados y su inagotable entusiasmo por la literatura.

miércoles, enero 12, 2005

EL VIAJE

Héctor mediante unos parientes suyos en Santa Cruz del Sur, contactó a un hombre que por allá por las playas de Manzanillo, al sur, del oriente cubano fabricaba con plástico derretido unos botes que no se hunden. ¡El cubano inventa cada cosa! Este señor después de una ardua negociación le vendió a Héctor el bote que incluía un motor de carro adaptado en el interior del mismo, en 40,000 pesos, lo que equivale en dólares a 1,600 aproximadamente. El dinero lo había obtenido parte de sus parientes en los Estados Unidos y parte porque lo vendieron todo para poder emprender su viaje.

Héctor ya había estudiado un poco las mareas, sus propios parientes, que eran pescadores de la zona, le habían hablado de las condiciones meteorológicas, del mar y de los recorridos de los guardacostas cubanos. Por eso eligieron una oscura noche de noviembre para partir. La expedición estaba compuesta de 15 cubanos, repartidos en dos botes similares. Para mayor seguridad los botes fueron rodeados de cámaras viejas de carros y tractores infladas, con eso evitaban cualquier volcadura. La geografía de Santa Cruz del Sur fue cómplice del grupo, los grandes esteros repletos de mangles, las zonas bajas y pantanosas permitieron que se prepararan los botes en un lugar oculto por la vegetación.

Cargaron un poco de agua y algunas latas de comida, encomendándose a Dios y con la valentía que les daba la ignorancia, se lanzaron al mar a las once de la noche. Uno de los pescadores les amarró con una cuerda el timón del bote para que mantuvieran el rumbo, su única recomendación fue:

-Vayan por ahí pa’llá derecho y no se desvíen porque se joden.

Semejante brújula, no muy efectiva , pero muy convincente, los guió hasta que a las 5 de la tarde del siguiente día llegaron a las costas de Gran Caimán, allí los dejaron pernoctar y las autoridades les proporcionaron un aparato electrónico que les permitía fijar el rumbo y que sonaba una alarma apenas te desviabas. Después de 14 horas llegaron a una Isla Hondureña llamada “La Guanaja” allí encontraron a un cubano que por simple solidaridad les dio alojamiento a los 15 en su casa, ellos estuvieron unos días allí y ganaron algún dinero pintando casas y realizando trabajos diversos.

Salieron en los mismos los botes hacia el continente, una vez en tierra firme se dividieron en dos grupos uno de seis y otro de 7 para intentar de esta forma cruzar la frontera. Tomaron un camión que los llevaba para la frontera pero en uno de los retenes los descubrieron y los metieron a la cárcel, los trataron de extorsionar pidiéndoles mil dólares a cada quien para dejarlos salir. Ellos no tenían tanto dinero y cuando las autoridades se dieron cuenta de esos los dejaron en libertad. Volvieron a tomar otro camión y los volvieron a detener, nuevamente les pidieron dinero y ahora los trataron muy mal, los encerraron a todos juntos y tenian que dormir en el suelo.

Cuando los dejaron libres pudieron contactar a un pollero (Un traficante de humanos) que por una módica cantidad los pasaría a Guatemala a través de la selva. Subieron con él a un camión y unos metros antes de la frontera bajaron y se adentraron en la selva, apenas caminaron unos pasos y se percataron que había un grupo de hombres emboscados esperándolos. Se echaron a correr hacia la carretera, los hombres los perseguían blandiendo unos machetes que a ellos les parecieron enormes. La adrenalina que genera el miedo los ayudó a alcanzar la garita existente en la frontera y allí se entregaron a las autoridades.

Resultó que los guardias que estaban en esa garita eran los mismos que los habían detenido la primera vez.

-Ustedes son muy insistentes.-Les dijeron.- Nos han dado lástima, los vamos a dejar pasar.

Con temor de que les fueran a disparar por la espalda se dirigieron hacia Guatemala y una vez que estuvieron a una distancia prudencial de la garita corrieron con todas sus fuerzas adentrándose en el territorio guatemalteco. En Guatemala viajaron sin contratiempos hasta la frontera con México, allí contrataron a otro pollero que les proporcionó una balsa para que atravesaran el río no sin antes advertirles:

-Como ustedes son cubanos, no tienen problemas en México, a ustedes no los deportan, pero de lo que se tienen que cuidar es de que los asalten. El Carnet de Identidad (Especie de identificación que extiende el gobierno cubano y que los acredita como tales) es muy importante para ustedes porque con eso tienen el pase automático a los Estados Unidos, en México hay grupos que se dedican a asaltar a los cubanos para quitarles ese documento, luego le cambian la foto y ya con eso entran a Estados Unidos como cubanos. Un Carnet de Identidad llega a valer entre los polleros hasta cinco mil dólares. ¡Así que cuídenlo mucho! En cuanto lleguen al otro lado caminen directo dos cuadras y luego a la derecha otras dos y allí está lo de migración. ¡Lleguen y entréguense!

Así le hicieron, al cruzar el río se entregaron. Los trasladaron a Tapachula, Chiapas, a una prisión para indocumentados. Allí los trataron bastante mal, dormían en el piso, le dieron comida descompuesta, que ellos devoraron por hambre y que les causó diarreas incontenibles, pensaron que iban a morir. Después de una semana los trasladaron a la Ciudad de México y a los tres días de estar aquí fue que yo los encontré. El resto de la historia ya lo conocen y afortunadamente tiene un final feliz, aunque esto sólo fue para el grupo de seis, del otro grupo no habían tenido noticias hasta el día de ayer.

lunes, enero 10, 2005

BUSCANDO A MARNIE.

El viernes 17 de diciembre, en mi casa todo era locura, maletas por todos lados, abrigos y gorros porque mi familia salía el sábado de viaje. En medio de todo aquello sonó el teléfono y era un cubano, completamente desconocido, que vive en Atlanta.
-Usted no me conoce pero yo soy amigo de Luis (Un amigo mio desde la infancia).-Me explicó.-Lo que sucede es que la hija mayor de Luis (23 Años) salió clandestina de Cuba, con su esposo, en un barco y a él le dijeron que estaba en la Ciudad de México.
-¿Aquí? ¿Y no tiene otra pista? Porque la ciudad es inmensa.
-No la verdad, no.
Me molesté un poco ¿Pretendían que me parara en el zócalo a gritar el nombre de la hija de mi amigo y que en una ciudad de 20 millones de habitantes apareciera por arte de magia? Pero luego me puse a pensar en que si eso era cierto mi amigo debía estar desesperado, al no tener la certeza de si su hija estaba viva o muerta. Luis como expliqué anteriormente en otro post es Testigo de Jehová, debido al rechazo del sistema cubano para esa religión en especial, su familia creció de forma aislada, con una educación diferente, retraída. Eso coloca a su hija en una posición de desventaja, ella no tiene el temple ni la osadía de una Niurka que por tal de lograr lo que quiere se cuchiplancha al primero que se para delante.
Tomé el teléfono y llamé a Luis:
-Estoy desesperado, no sé de ella desde hace cuatro semanas y un amigo del marido de ella me dijo que estaban en México.-Me dijo.
-¡Tranquilo! Voy a hacer lo posible por localizarla.-Le aseguré.
Busqué el teléfono del Instituto Nacional de Migración y me di a la inútil tarea de que obtener alguna información siendo viernes en la noche y ya bastante tarde, simplemente no me contestaban el teléfono. El sábado en la mañana continué pero no contestaban. Llamé a mis padres en Cuba y les expliqué lo que sucedía pidiéndole que se comunicaran con Luis.
En la noche recibí una llamada de otro cubano, también desconocido, esta vez desde Miami.
-Yo soy amigo de Luis, el me dijo que me comunicara con usted porque yo tengo datos de donde está su hija.
-Pásemelos y yo voy a verla.-Le aseguré.
Me dio un número de teléfono al cual llamé al día siguiente. Era una especie de cárcel donde retienen a los indocumentados. Me dieron la dirección y me dijeron que a las diez de la mañana comenzaba la visita, le pedí a mi hermana que me acompañara, entre ella y yo preparamos una bolsa con artículos de higiene personal, cobijas, etc. y fuimos al lugar. Allí me explicaron que sólo una persona podía pasar, en ese caso yo, después de consultar con “El Licenciado” la policía de la puerta que era la viva imagen de Angélica Vale, cuando se caracteriza de policía en la Parodia, me comunicó que como no había luz, que no podía sacar copia de mi credencial del IFE y que era requisito imprescindible para entrar, pero como no iba a haber luz en todo el día, “El Licenciado” le dijo que anotara el número de la credencial en el libro de registro, después revisó la bolsa y me dijo que no podía pasar las cobijas, ni medicinas, ni los rastrillos para rasurar, tampoco celulares o cámaras fotográficas. Un policía me dio una buena torteada (tocar todo el cuerpo) con el pretexto de revisarme pero al fin y al cabo pude ingresar.
En una sala limitada por cristales como una pecera estaba la hija de mi amigo, la encontré muy delgada, quemada del sol, con una bermuda, unas chanclas y una playerita, al verme corrió hacia a mi y me abrazó llorando.
-Es que lo que yo hice fue una locura, eso mis padres no me lo van a perdonar jamás.-Me dijo.
-¡Estas equivocada! Ellos no sólo te lo perdonan sino que también te apoyan y prueba de que te apoyan es que yo estoy aquí, de lo contrario ni se hubieran molestado en llamarme.-Le expliqué.-Ellos te quieren mucho y hagas lo que hagas vas a seguir siendo su hija y te van a apoyar.
-Yo no he podido hablar con ellos desde que salí de Cuba hace un mes.

-Yo hablé con tu papá anoche y está muy preocupado. Ahora no me dejaron pasar el teléfono celular, sino hubiéramos llamado. Yo quería tomarte fotos y mandárselas por email a María Eulalia (Una amiga común que si dispone de esos avances tecnológicos) pero no dejan pasar las cámaras.- Le expliqué.

Ella me comentó que allí estaba bien, que la comida era buena ¡Hasta tenía opciones para elegir qué comer!, que estaban un grupo de cubanas en un cuarto y que en la noche ponían la cama de una de ellas contra la puerta porque tenían miedo de las demás detenidas. Hay un rechazo generalizado de las otras nacionalidades a los cubanos porque estos gozan de algunos privilegios que los demás no tienen, en primer lugar la Ley del Ajuste Cubano, permite que las cubanos que lleguen a los Estados Unidos sean tratados de forma preferencial a las demás nacionalidades, México, al fin y al cabo traspatio de los vecinos del norte, no deporta a los cubanos sino que los retiene un tiempo en ese tipo de cárceles y luego los traslada a otro sitio en Matamoros, Tamaulipas, cerca de la frontera norte, donde después de un minucioso examen médico que dura aproximadamente dos das, los pasan la frontera y allí, los familiares y el gobierno norteamericano le brindan ayuda para que se establezcan en el país.

La Fundación Cubano-Americana le da al gobierno mexicano 300 dólares diarios por cada cubano indocumentado que tenga en esos centros, a cambio de protección y buen trato. Por lo anterior, los detenidos de otras nacionalidades agreden verbal y físicamente a los cubanos.

-Las rusas nos gritan “cubanas de mierda” y las chinas se confabulan para que no podamos tener buenos lugares en las filas para el baño y las comidas.-Me comentó.- También hay unas lesbianas colombianas que se pasan todo el dia molestando con sus piropos y diciendo que en la noche nos van a ir a visitar, por eso aseguramos la puerta porque no tiene cerrojo. Aparte de esto, lo demás está bien, aunque estoy pasando frío, la única ropa que tengo es la que llevo puesta, ¡En la lancha no podíamos llevar equipaje!

Yo llevaba una chamarra ligera, me la quité y se la di, le prometí que iría a visitarla el martes que es cuando volvían a permitir visitas y que entonces le llevaría ropa. Ella me dijo que Héctor,su esposo, estaba en las mismas condiciones. Que a ellos los mantenían separados y que sólo permitían que se vieran una vez por semana. Le expliqué que a mi no me dejaban visitar a nadie más en todo el día pero que fuera estaba mi hermana y haríamos el intento de que ella pudiera ver a su esposo.

La visita sólo duró veinte minutos al cabo de ese tiempo me dijeron que tenía que retirarme. Al salir le expliqué a mi hermana como estaban ellos y decidimos que antes de que ella entrara a ver al esposo de Marnie (Así le puso mi amigo a su hija, impresionado por la película de Hitchcock), fuimos a un supermercado que estaba relativamente cerca compramos unas ropas y más artículos de aseo personal.
Mi hermana entró y le llevó las cosas. Me dijo que lo había encontrado muy flaco y con la piel muy maltratada, tal vez por el mar y los días al sol.

El siguiente martes fui a visitarlos con una compañera del trabajo, así mientras yo pedía ver a Marnie, ella pedía hablar con Héctor y así dentro de la salita estaríamos los cuatro. El plan dio resultado así además de que ellos pudieran recibir algunas cosas que necesitaban se pudieron ver y platicar algunos asuntos.

Héctor me explicó que un primo de él estaba moviendo las cosas desde Estados Unidos y que le habían prometido que por medio de la Fundación Cubano-Americana los sacarían del país antes del 24 de diciembre. Yo me tuve que ir a mi viaje el 24 por lo que no supe en qué había terminado todo hasta mi regreso. Afortunadamente a ellos lo llevaron a Estados Unidos después del 24 pero antes del 31, por lo menos terminaron el año felizmente y habiendo logrado su objetivo ¡Llegar a Estado Unidos! La historia del viaje de Héctor y Marnie se las platico luego porque está muy buena.


viernes, enero 07, 2005

VARIAS DE NEW YORK.



Ya los debo tener hasta la progenitora de sus días con la multicitada (palabrita de abogado) ciudad.
Me llamó mucho la atención el glamour, la fascinación por la moda de los newyorkinos, realmente ves gente como las de las películas, mujeres con sus abrigos de piel paseando a su perrito, a veces la piel es tan peluda que parece un oso paseando un perro. Hasta cuando recogen los desechos del animalito lo hacen con gracia y clase, así como que miran para todos lados para que vean que aunque por culpa de ellas matan a los animales salvajes (o de criaderos), son capaces de rebajarse a recoger la caca de su nene consentido, todo a favor de la ecología (También para evitarse una fuerte multa), hasta tuercen un poquito la nariz porque por muy fino que sea el perro y tenga un largo pedigrí, la caca es caca, aún en Manhattan.
Cerca del museo Metropolitano los edificios tienen el famoso toldo verde desde la calle hasta la puerta, un portero uniformado se congela al aire pero expone su mejor sonrisa mientras abre la puerta a hombres y mujeres excelentemente vestidos que pasan sin siquiera saludarlos.
Allí hay dinero y el mundo lo sabe por eso las grandes tiendas tienen productos de la más alta calidad y de los mejores diseñadores.





Hasta las Barbies newyorkinas son diferentes, son “fashion”, están envueltas en las más sofisticadas prendas diseñadas especialmente para ellas por grandes modistos de fama mundial ¿No que no? ¡Por dinero baila el perro!



Y hablando de dinero, observen cuanto cuestan los estacionamientos en Manhattan, allí si que tener un coche es un lujo. Aunque tengas la dicha de encontrar un lugar en la calle tienes que pagarle al municipio una cuota por horas, no hay parquímetros, es como una máquina expendedora de boletos, uno calcula el tiempo que va a estar en base a eso pagas tu boleto y lo pones encima del tablero del coche de manera que desde fuera se vea.



Por eso algunos neyorkinos, no tan glamorosos prefieren andar en bicicleta, para ellos hay sendas especiales en algunas calles, eso sí hay que reconocer que son estrictamente respetadas por los conductores de autos. También en algunas banquetas puedes encontrar estos dispositivos para encadenar las bicicletas a ellos.



Y para los turistas ofrecen las llamadas “bike party” a las que pueden subir cinco personas a la vez.



Si no quieres andar en coche o en bicicleta siempre te queda la opción de comprar estas lindas piernas muy pero muy a la moda. ¡Pasen un fin de semana Sabrosón!



jueves, enero 06, 2005

REUNION DE BLOGERS

Caro puso en su blog que se iba a tomar un café con Max en el Starbucks de Centro Coyacán, como eso queda a dos cuadras de mi trabajo me apunté para asistir, luego le avisé al Weymaster. Caro le había avisado al Portero , pero mi cuate tiene memoria de teflón y se le olvidó. Muy buen ambiente, muy buena vibra y muy ricos cafés. Detalles, fotos y liks se publican en el blog de Caro.

IMPRESIONES (ADORNOS NAVIDEÑOS)



No quiero que esto se convierta en un fotoblog pero a veces una imagen dice más que mil palabras. Como en gringolandia y en especial en “The City” como le llaman ellos a New York todo lo hacen en grande y con la fastuosidad que los caracteriza, me llamaron la atención los adornos navideños. Creo que habría que estar muy deprimido para no contagiarse con el ambiente navideño, te rodea, te envuelve y está en todas partes. Todo es magia, todo es sueño y todo es mercadotecnia y dinero por supuesto, pero bien hecho en el más elegante estilo americano.
El árbol del Rockefeler Center es inmenso, según me comentaron cada año traen un árbol de un estado diferente, a mi en lo particular se me hace un ecocidio pero no se puede negar que es espectacular.



Los edificios corporativos se decoran profusamente pero a la vez con buen gusto, claro que este último puede ser comprado, seguramente contratan especialistas en decoración navideña.





Ni que decir de las tiendas de lujo como Saks, cada año decora sus vitrinas de forma diferente, en este caso las vitrinas son secuencia de una historia navideña de una niña que se enfrenta a varias dificultades, entre ellas al diablo y termina en el trineo con Santa Claus repartiendo regalos. La fila para ver las vitrinas era bastante grande y la impaciencia de la gente para verlas también, así que perdonen la mala calidad de las fotos pero entre tanta gente y empujones no pude hacer más.












miércoles, enero 05, 2005

NEW YORK PASO A PASO. (SEGUNDA PARTE)


Diciembre 28

Ese día, teníamos mucha flojera, nos paramos tarde. El suegro de mi hermano también vive en Kearny y nos había invitado a comer. Mi sobrina nos dejó en jersey Garden, un mall outlet gigantesco y nos pasamos el día baboseando en las tiendas, compramos mucho y gastamos poco.

Allí nos alcanzó el suegro de mi hermano y su esposa, ellos son cubanos y de mi pueblo. Nos llevaron a comer a un restaurante de comida latina llamado “Mi bandera”, comimos riquísimo y probé una cerveza dominicana muy sabrosa, con un gusto un poco dulzón que se llama “Presidente”, después de una seis cervezas ya me sentía como su nombre. Fuimos a la casa de ellos y allí seguimos echando trago hasta entradita la noche.

Diciembre 29.

La vecina de enfrente de mi tía es una señora mexicana, de oaxaca, ella y su esposo trabajan en New York. Él es ascensorista de un lujoso edificio y ella es la nana de los hijos de unos millonarios. Ella leva muchos años con esa familia, ella se encarga de llevar y traer a los hijos de la escuela y llevarlos a algunas actividades entre ellas a los diferentes museos de los cuales los señores tienen como una especie de membresía que les permite ir cuantas veces quieran. Ella nos prestó las membresías del museo de Ciencias Naturales y del Metropolitano. Fuimos a New York temprano, esta vez en tren, tarda sólo media hora y cuesta el boleto redondo 7 dólares por persona. Tomamos el metro en Pen Station y nos dejó exactamente en la entrada del museo de Ciencias Naturales. El metro está carísimo dos dólares por persona cada boleto sencillo.

Entramos al museo como si fuéramos los dueños, sin hacer fila ni nada ¡Trato VIP!. Es sorprendente la manera que tienen los gringos de exhibir sus piezas. Lo que más nos gustó fue la colección de fósiles de dinosaurios y sus reproducciones a escala. Salimos del museo como a las 2:30 p.m. tomamos el metro para ir a Radio City, los niños tenían entrada junto con mi sobrina para ver el espectáculo de Navidad, ellos comieron a prisa un hot dog de esos que venden en la calle. Mientras que en México te dan tres hot dogs por diez pesos (Más o menos por un dólar) allí cuestan 2.50 de dólar cada uno ¡Perros Newyorkinos!.

Ellos entraron a la función y Lorna y yo nos fuimos a tomar un sándwich y un café en una cafetería muy mona que tenía un baño unisex, me resultó extraño tener que hacer fila para el baño ¡Como se tardan las mujeres!.

De allí fuimos a San Patricio, esta vez si pudimos entrar y contemplamos a gusto su arquitectura, el nacimiento precioso y hasta una capilla con la Virgen de Guadalupe (México invade el mundo). Después caminamos hasta unas tiendas de electrónica porque teníamos el encargo de llevar un traductor Inglés- Español para una sobrina de mi mujer. Regresamos a Radio City en el momento que acabó la función. Ya era de noche, allí anochece a las 4:30 p.m. Caminamos hasta Time Square para contemplar la iluminación y los preparativos del 31. Regresamos a N.J. en el tren.

Diciembre 30.

De nuevo en tren y temprano para New York.

Llegamos caminando al Empire State, hicimos fila por dos horas para poder subir, pero una vez en la cima ¡Vale la pena!

Yo había subido a las desaparecidas torres gemelas, pero el espectáculo que ofrece New York desde el Empire State es algo maravilloso. Me sentí King Kong, en su primera versión.

De allí tomamos el metro y fuimos al Museo Metropolitano. No tengo palabras para describirlo es algo impresionante, enorme, se necesitan días para recorrerlo.

A Rodrigo, mi hijo, le encanta todo lo relativo al medioevo por lo que enfocamos nuestra atención a la colección de armaduras y armas medievales, yo nunca había visto a mi hijo tan emocionado en un museo, simplemente daba vueltas y no sabía qué mirar, me jalaba para que viera una armadura o un arma en especial. También recorrimos otras salas, pero de eso quiero hacer un post aparte.

Al salir de allí caminamos hasta el Museo Guggenheim, ya estaba cerrado pero yo no podía perderme contemplar con mis ojitos de guajiro esa joya de la arquitectura. Así que nos tomamos una foto allí para dejar constancia gráfica de la visita. Después regresamos a New Jersey, no sin antes despedirnos de la Gran Manzana, esa noche había comilona con toda la familia, mi familia es muy tragona y casi todos están gorditos.

Diciembre 31

Ese día teníamos programado un almuerzo familiar en un restaurante, allí nos reunimos todos y vuelta a tragar y tragar. Después de ese almuerzo mi primo de Miami y su familia se regresaron para pasar el 31 allá. Nosotros nos fuimos a un mall a acabar de gastar el dinerito que nos quedaba. A las seis de la tarde cerraron el Mally regresamos a casa de mi tía para la cena de Fin de Año. Para la cena hicieron arroz blanco, enchilado de camarones con almejas, dos pollos deshuesados rellenos, albóndigas en salsa barbecue, un postre portugués que son unas tartaletas rellenas de natilla, un pudín diplomático, un flan y más turrones. Esperamos el año nuevo viendo caer la bola de Time Square por la tele al tiempo que nos comíamos las uvas, yo me puse un dólar en el zapato para tener dinero todo el año, lanzamos agua a la calle y salimos por la puerta con maletas para viajar en 2005.

Enero 1

Nos levantamos tarde, desayunamos muy ligero y fuimos a Toys R Us porque mis hijos quería unas cosas que vieron allí. Como a las dos de la tarde se reunió toda la familia y nos almorzamos el recalentado. A las 3:30 nos fuimos al aeropuerto, el vuelo salía a las 6:00 p.m. Allí pasamos por una revisión más o menos normal excepto la que le hicieron a Lorna que fue exhaustiva, le hicieron quitarse hasta los aretes y luego una negra policía la torteó toda a pesar de que los aparatos no sonaban. Lorna estaba muy molesta.
-¿Por qué a mi?.-Me preguntó.
-Los gringos son muy inteligentes, a mi me llevó quince años darme cuenta lo que ellos de una ojeada observaron que ¡Eres una terrorista!.-Contesté tratando de bromear para suavizar las cosas.
Lorna se sentó con los niños en la penúltima fila. A mi me tocó justo detrás de ellos, el último asiento, al final del pasillo, de esos que no se pueden reclinar, junto a los baños para colmo al lado mío venía una señora con su bebé cargada y la beba no hacía más que berrear. El avión estaba repleto y no me podía cambiar de asiento así que recordé ese refrán chino que dice “Si la violación es inevitable, relájate y gózala”, tomé los audífonos le subí el volumen al sonido (Así evitaba los berridos) y me dispuse a chutarme los dos churros de películas que pusieron. Llegamos a México a las 10:30 de la noche. Y colorín, colorado este cuento ha terminado.

martes, enero 04, 2005

NEW YORK PASO A PASO. (PRIMERA PARTE)


Diciembre 24
Mi vuelo salió a las 8:55 a.m. con destino a Newark, N.J., fuera de las aeromozas despeinadas y con caras de maestras de escuela, comida aceptable y pésimas películas, no hay más que contar. El avión aterrizó a la 1:25 hora local, en el aeropuerto me esperaban Lorna, Rodri y una de mis primas. Llegamos a casa de mi tía en diez minutos , ella vive en Hillside N.J., saludos, abrazos, pláticas y unos tragos para esperar la hora de la cena. Allí se estila cenar temprano alrededor de las 9:00 p.m. Al poco rato llegó mi otra tía, con su hija, yerno y nieta, ellos viven en Kearny N.J. y desde su casa se tiene una fabulosa vista de Manhatan.

La cena fue espléndida, dos piernas de cerdo asadas estilo cubano, arroz con gandul (especie de frijol) puertorriqueño, bacalao (para respetar la tradición mexicana), una pierna de jamón con aderezo de miel, ensalada, puré de papas y yuca con mojo. De postre, un flan de frutas glaseadas y turrones españoles enviados directamente de la Madre Patria por unos parientes que todavía nos quedan por allá. Después de las doce comenzamos a abrir regalos uno por uno eso nos obligó a acostarnos como a las tres de la mañana.


Diciembre 25.

Nos levantamos tarde y tomamos un lunch ligero. Mi prima y su esposo nos llevaron a New York, encontramos estacionamiento en la calle, algo verdaderamente milagroso en esa ciudad, aunque de todos modos hay que pagar una contribución es muchísimo más barato que un estacionamiento normal.

Pasamos la tarde recorriendo calles, aprovechando que ese día los gringos casi no salen pues ellos festejan la Navidad a diferencia nuestra que festejamos en Noche Buena. Fuimos al Rockefeler Center a ver el árbol, imponente y muy bien decorado, intentamos entrar a la Catedral de San Patricio pero después de hacer una larga fila, nos dijeron que la iglesia estaba llena, que iba a comenzar la misa y nos cerraron la puerta en las narices. Como de mejores lugares me han corrido y me he ido, nos pasamos a Saks 5th Avenida, hicimos una fila como de quince minutos para poder ver las vitrinas maravillosamente decoradas, por casualidad nos agarró el momento en que la fachada del edificio se iluminó y las estrellas de nieve que la cubrían comenzaron a danzar al ritmo de la música navideña. ¡Espectáculo tipo Hollywood! Recorrimos varias tiendas comprando recuerditos y pequeños regalos. De regreso a New Jersey pasamos por Jersey City, allí hay un mirador espectacular desde donde se puede observar toda la ciudad. Cenamos el recalentado del día anterior.

Diciembre 26.

Desayunamos en un restaurante cercano a la casa de mi tía. Y de nueva cuenta mi prima y su esposo nos llevaron a New York, esta vez el destino era el Hotel Plaza, Retana, mi hija, estaba loca por visitarlo para ver el escenario de las películas de Eloisa. Apenas bajamos del carro comenzó a nevar, unos copos suaves que flotaban en el viento como plumitas. Nosotros estábamos locos de alegría y poníamos la cara para que la nieve nos cayera en ella. El Hotel Plaza es un sueño hecho realidad, el lujo y la clase están donde quiera que mires. Allí nos tomamos fotos y Renata compró una playera de Eloisa.

Pasamos a la juguetería FAO Schwarz , allí aunque uno no quiera vuelve a ser niño, claro que cuando ve los precios inmediatamente se convierte en adulto.

De allí fuimos a Central Park, no nos subimos a las coches tirados por caballos porque para nuestros bolsillos mexicanos resultaban muy caros $38 dólares la primera media hora, preferimos caminar y disfrutar de los copos de nieve.

Central Park apenas tocado por la nieve se ve mágico, hay silencio en medio del ruido de la ciudad. Sus lagos comenzaban a helarse y se veían blancos. Fuimos a la pista de hielo que allí existe y nos encontramos con dos hermosísimas adolescentes (Unos catorce años) rubias, altas, delgadas, realmente parecían modelos, agarré a mi hijo del brazo y sin que él se diera cuenta lo puse frente a ellas al tiempo que gritaba:
- ¡He want to meet you!
Las chicas se quedaron mudas de la sorpresa y mi hijo se puso más rojo que la nariz de Rodolfo el Reno, se disculpó y salió corriendo ¡Yo que pensaba que mi gallo era bravo!

De allí nos trasladamos a Canal Street , el barrio chino y sus alrededores. Las calles sucias, las tiendas con productos de mala calidad y los precios no tan baratos, de todas maneras compramos algunos recuerditos. Aprovechamos para tomar un lunch allí.

Nos dirigíamos a New Jersey, cuando pasamos por la llamada Zona Cero, donde antes se encontraban las torres gemelas, bajamos a verla, el espectáculo es desolador, detrás de un tapial metálico en el que rezan los nombres de los que allí murieron se ve un inmenso hueco cubierto de polvo por la ceniza, lo impresionante es que allí no había nieve. Hicimos una plegaria para los allí caídos.

Cenamos en Kearny, en casa de mi otra tia, allí estaba un primo mio que vive en Miami con su familia, acababan de llegar. Tomamos mucho vino tinto y la cena fue totalmente española caldo gallego y empanadas gallegas, una de pollo y otra de embutidos.

Diciembre 27

Nos levantamos como a las 7:30 a.m. el suelo estaba cubierto de una fina capa de nieve, salimos a jugar con ella, nos lanzamos bolas de nieve (Que duelen bastante), intentamos hacer un muñeco pero la nieve estaba muy suelta, era como plumas de ganso salidas de una almohada, de todas manera hicimos uno pequeño, algo así como un enano deforme. Después del juego nos dimos un baño bien caliente y nos tomamos un chocolate espeso y rico que preparó mi tía para calentarnos.

Como a las diez de la mañana la temperatura descendió más, el frio y el viento estaban bastante molestos pero no obstante nos fuimos a visitar la Estatua de la Libertad. El barco salía de New Jersey, según los habitantes de ese estado, mi familia incluida, la estatua está en aguas que pertenecen al estado de New Jersey y no a la ciudad de New York. Primero fuimos a Ellis Islan, esta isla sirvió de punto de entrada a iun gran número de emigrantes europeos, hoy alberga el Museo del Inmigrante, allí pudimos ver cosas bastante interesantes, estadísticas migratorias. Hay una computadora donde introduces la nacionalidad que quiera y aparece el número de inmigrantes de ella en los Estados Unidos y su distribución por estados. Mexicanos son más de veinte millones y cubanos un millón doscientos mil (parece que hay más pero es porque somos muy escandalosos).

La Estatua de la Libertad siempre me emociona, es un símbolo muy extraño para un cubano. Después de pasar una exhaustiva revisión tipo aeropuerto que incluyó quitarse los zapatos, relojes, celulares y cinturones, pudimos acceder al museo de la estatua, allí hay reproducciones de algunas de sus parte, su historia, los cálculos que hizo Eifel para su reforzamiento, etc. Subimos al mirador que está encima del basamento a través de un elevador (a la estatua como tal no dejan subir, según que porque tiene daños estructurales), allí aparte de que el frío casi nos mata, pudimos tener una excelente vista de la ciudad. De regreso nos confudimos de barco y tomamos uno que iba para New York, por lo que tuvimos que hacer una escala de media hora en Ellis Islan.

Regresamos a Kearny para cenar el recalentado de la comida española.

Esta historia continuará.