Diciembre 24
Mi vuelo salió a las 8:55 a.m. con destino a Newark, N.J., fuera de las aeromozas despeinadas y con caras de maestras de escuela, comida aceptable y pésimas películas, no hay más que contar. El avión aterrizó a la 1:25 hora local, en el aeropuerto me esperaban Lorna, Rodri y una de mis primas. Llegamos a casa de mi tía en diez minutos , ella vive en Hillside N.J., saludos, abrazos, pláticas y unos tragos para esperar la hora de la cena. Allí se estila cenar temprano alrededor de las 9:00 p.m. Al poco rato llegó mi otra tía, con su hija, yerno y nieta, ellos viven en Kearny N.J. y desde su casa se tiene una fabulosa vista de Manhatan.
La cena fue espléndida, dos piernas de cerdo asadas estilo cubano, arroz con gandul (especie de frijol) puertorriqueño, bacalao (para respetar la tradición mexicana), una pierna de jamón con aderezo de miel, ensalada, puré de papas y yuca con mojo. De postre, un flan de frutas glaseadas y turrones españoles enviados directamente de la Madre Patria por unos parientes que todavía nos quedan por allá. Después de las doce comenzamos a abrir regalos uno por uno eso nos obligó a acostarnos como a las tres de la mañana.
Diciembre 25.
Nos levantamos tarde y tomamos un lunch ligero. Mi prima y su esposo nos llevaron a New York, encontramos estacionamiento en la calle, algo verdaderamente milagroso en esa ciudad, aunque de todos modos hay que pagar una contribución es muchísimo más barato que un estacionamiento normal.
Pasamos la tarde recorriendo calles, aprovechando que ese día los gringos casi no salen pues ellos festejan la Navidad a diferencia nuestra que festejamos en Noche Buena. Fuimos al Rockefeler Center a ver el árbol, imponente y muy bien decorado, intentamos entrar a la Catedral de San Patricio pero después de hacer una larga fila, nos dijeron que la iglesia estaba llena, que iba a comenzar la misa y nos cerraron la puerta en las narices. Como de mejores lugares me han corrido y me he ido, nos pasamos a
Saks 5th Avenida, hicimos una fila como de quince minutos para poder ver las vitrinas maravillosamente decoradas, por casualidad nos agarró el momento en que la fachada del edificio se iluminó y las estrellas de nieve que la cubrían comenzaron a danzar al ritmo de la música navideña. ¡Espectáculo tipo Hollywood! Recorrimos varias tiendas comprando recuerditos y pequeños regalos. De regreso a New Jersey pasamos por Jersey City, allí hay un mirador espectacular desde donde se puede observar toda la ciudad. Cenamos el recalentado del día anterior.
Diciembre 26.
Desayunamos en un restaurante cercano a la casa de mi tía. Y de nueva cuenta mi prima y su esposo nos llevaron a New York, esta vez el destino era el Hotel Plaza, Retana, mi hija, estaba loca por visitarlo para ver el escenario de las películas de Eloisa. Apenas bajamos del carro comenzó a nevar, unos copos suaves que flotaban en el viento como plumitas. Nosotros estábamos locos de alegría y poníamos la cara para que la nieve nos cayera en ella. El
Hotel Plaza es un sueño hecho realidad, el lujo y la clase están donde quiera que mires. Allí nos tomamos fotos y Renata compró una playera de Eloisa.
Pasamos a la juguetería
FAO Schwarz , allí aunque uno no quiera vuelve a ser niño, claro que cuando ve los precios inmediatamente se convierte en adulto.
De allí fuimos a Central Park, no nos subimos a las coches tirados por caballos porque para nuestros bolsillos mexicanos resultaban muy caros $38 dólares la primera media hora, preferimos caminar y disfrutar de los copos de nieve.
Central Park apenas tocado por la nieve se ve mágico, hay silencio en medio del ruido de la ciudad. Sus lagos comenzaban a helarse y se veían blancos. Fuimos a la pista de hielo que allí existe y nos encontramos con dos hermosísimas adolescentes (Unos catorce años) rubias, altas, delgadas, realmente parecían modelos, agarré a mi hijo del brazo y sin que él se diera cuenta lo puse frente a ellas al tiempo que gritaba:
- ¡He want to meet you!
Las chicas se quedaron mudas de la sorpresa y mi hijo se puso más rojo que la nariz de Rodolfo el Reno, se disculpó y salió corriendo ¡Yo que pensaba que mi gallo era bravo!
De allí nos trasladamos a Canal Street , el barrio chino y sus alrededores. Las calles sucias, las tiendas con productos de mala calidad y los precios no tan baratos, de todas maneras compramos algunos recuerditos. Aprovechamos para tomar un lunch allí.
Nos dirigíamos a New Jersey, cuando pasamos por la llamada Zona Cero, donde antes se encontraban las torres gemelas, bajamos a verla, el espectáculo es desolador, detrás de un tapial metálico en el que rezan los nombres de los que allí murieron se ve un inmenso hueco cubierto de polvo por la ceniza, lo impresionante es que allí no había nieve. Hicimos una plegaria para los allí caídos.
Cenamos en Kearny, en casa de mi otra tia, allí estaba un primo mio que vive en Miami con su familia, acababan de llegar. Tomamos mucho vino tinto y la cena fue totalmente española caldo gallego y empanadas gallegas, una de pollo y otra de embutidos.
Diciembre 27
Nos levantamos como a las 7:30 a.m. el suelo estaba cubierto de una fina capa de nieve, salimos a jugar con ella, nos lanzamos bolas de nieve (Que duelen bastante), intentamos hacer un muñeco pero la nieve estaba muy suelta, era como plumas de ganso salidas de una almohada, de todas manera hicimos uno pequeño, algo así como un enano deforme. Después del juego nos dimos un baño bien caliente y nos tomamos un chocolate espeso y rico que preparó mi tía para calentarnos.
Como a las diez de la mañana la temperatura descendió más, el frio y el viento estaban bastante molestos pero no obstante nos fuimos a visitar la Estatua de la Libertad. El barco salía de New Jersey, según los habitantes de ese estado, mi familia incluida, la estatua está en aguas que pertenecen al estado de New Jersey y no a la ciudad de New York. Primero fuimos a
Ellis Islan, esta isla sirvió de punto de entrada a iun gran número de emigrantes europeos, hoy alberga el Museo del Inmigrante, allí pudimos ver cosas bastante interesantes, estadísticas migratorias. Hay una computadora donde introduces la nacionalidad que quiera y aparece el número de inmigrantes de ella en los Estados Unidos y su distribución por estados. Mexicanos son más de veinte millones y cubanos un millón doscientos mil (parece que hay más pero es porque somos muy escandalosos).
La Estatua de la Libertad siempre me emociona, es un símbolo muy extraño para un cubano. Después de pasar una exhaustiva revisión tipo aeropuerto que incluyó quitarse los zapatos, relojes, celulares y cinturones, pudimos acceder al museo de la estatua, allí hay reproducciones de algunas de sus parte, su historia, los cálculos que hizo Eifel para su reforzamiento, etc. Subimos al mirador que está encima del basamento a través de un elevador (a la estatua como tal no dejan subir, según que porque tiene daños estructurales), allí aparte de que el frío casi nos mata, pudimos tener una excelente vista de la ciudad. De regreso nos confudimos de barco y tomamos uno que iba para New York, por lo que tuvimos que hacer una escala de media hora en Ellis Islan.
Regresamos a Kearny para cenar el recalentado de la comida española.
Esta historia continuará.