HABLANDO DE B.B. Y OSCAR.
B.B. y mi madre se llevan sólo unos días, ambas crecieron en el mismo pueblo, vivían una al lado de la otra, en esas casas tipo americano de los bateyes, donde los patios no están divididos por cercas, las dos se pasaban el día entero juntas, iban a la misma escuela, compartían juguetes y peleas, ambas eran hijas únicas, vivían sólo con sus mamás y creo que eso hizo que se criaran como hermanas.
B.B. creció y se convirtió en una mujer fea, flaca, con tres mechas de cabello rubio, pálida, ojerosa y con un par de orejas que parecían las puertas de un carro abiertas, eso sí muy simpática y extravagante. A pesar de vivir en un pueblo ella seguía las últimas tendencias de la moda internacional, copiaba los modelos más exóticos de las actrices del momento y los usaba sin miramiento alguno para dar el paseo dominical, casi siempre acompañada de mi madre, el cual consistía en caminar las cuatro cuadras de la calle principal del pueblo hasta la estación de ferrocarril y allí esperar el tren de las cinco para, desde el andén, echar una mirada curiosa entre los viajeros.
B.B. se casó en el mismo año que mi madre, un año después nací yo y B.B. adoptó a Sebastián, hijo de una tía de ella que murió de parto, al siguiente año nació su hijo, Oscar, que se parecía a su mamá pero con un carácter agrio, reservado y de pocos amigos, si bien es cierto que tenía una inteligencia excepcional, todo lo contrario de Sebastián que era extrovertido, guapachoso y con muy buen oído para la música, tanto así que años después formó un conjunto en el pueblo.
Cuando murió la mamá de B. B., ella enloqueció, sacó dinero de donde no había y casi le construyó un mausoleo en el cementerio local. Un día nos avisaron que estaba detenida por alterar el orden público en la ciudad de Morón, salió descalza, con una vela en una mano y con un santo en la otra, pidiendo limosna. Según ella, lo había echo porque su madre le había dicho desde el más allá que no fuera soberbia. Mi padre ayudó para sacarla de la cárcel y que fuera a una institución mental.
Al salir, fue a visitarnos con su esposo y su hijo Oscar, al entrar a la casa lo primero que hizo fue subirse a la gran mesa del comedor, a modelar su atuendo y echar un discurso sobre su recuperación el cual terminó diciendo:
-¡Hoy renace una estrella!
Mi hermano y yo aplaudíamos como locos mientras su esposo e hijo hubieran preferido desaparecer.
Años después, Oscar y yo coincidimos en la misma preparatoria, allí estábamos internos y aunque nuestra amistad era cordial nunca fuimos grandes amigos, él se movía en un circulo totalmente nerd y todos se creían genios. B.B. iba a visitarlo dos veces por semana, llegaba a la escuela vistiendo las modas más estrafalarias del mundo, con turbantes, collares y aretes descomunales. Ella le llevaba alimentos, porque la comida de la escuela era bastante mala, Oscar tomaba las bolsas y se subía al dormitorio, escondiéndose de su madre porque según él estaba loca y le causaba vergüenza. En cambio yo me quedaba con ella, la acompañaba a pasearse por toda la escuela:
-¡Niño! ¡Hoy estoy estrenando trapos y necesito que todo el mundo me vea!
Muchos compañeros llegaron a pensar que ella era mi mamá. Una tarde en que traía unos lentes de sol tan negros que tenía que levantárselos para poder ver si venían carros y cruzar la calle, B.B. me dijo llorando que su hijo se avergonzaba de ella y que para ahorrarle la vergüenza iba a dejar de visitarlo ¡Y lo cumplió!. Sólo se presentó en la fiesta de graduación, los padres tenían que acompañar a sus hijas a recibir el diploma y las madres a sus hijos. B.B. Se presentó con un vestido verde esmeralda, con unas mangas que arrastraban hasta el piso, para desgracia de Oscar, el fotógrafo tuvo que cambiar de rollo en el momento en que él iba a recibir el diploma, lo que le dio chance a B.B. de hacer flotar las mangas de su vestido al viento, parecía una mariposa verde a punto de salir volando.
-La venganza es un plato que se disfruta frío.-Me susurró al oido, al pasar por mi lado.
Oscar estudió algo de Cibernética-matemática, nunca se casó, trabaja como científico en la Habana, lejos de su madre.
B.B. es viuda, vive en el pueblo con Sebastián su hijo adoptivo, que no estudió ninguna carrera universitaria, pero que le ha dado dos nietas preciosas, la ha colmado de cariño y sobre todo, cuando él toca con su conjunto los fines de semana, le da la posibilidad de que ella haga gala de sus atuendos extravagantes sin que eso le cause vergüenza y tiene tantas anécdotas que se podrían escribir varios libros con ellas.
El la Isla es muy usual que cuando algún producto se termina en una tienda rápidamente, o cuando alguna persona se va sin regresar se diga:
Anoche nos visitó una amiga común de Lorna y mía, más bien una amiga mía que también se hizo amiga de Lorna, lo que no es lo mismo ni es igual y vino acompañada de su pareja actual. Minerva, así es su nombre, tiene en común con la diosa romana la sabiduría y la antigüedad, es una mujer muy expresiva y siempre tiene situaciones muy fuera de lo común en su vida y cada vez que nos encontramos aparte de echarnos un buen trago porque su garganta es más seca que el desierto de Sonora, siempre sedienta de alcohol, pasamos un rato muy ameno.
El viernes en la noche fui al café Tacuba a tomar un cafecito con algunos blogers, la convocante fue la Señora Piel, ayudada por 
Supongo que hoy casi todos los blogs va a hablar de este día. A mi no me interesa su origen, ni la avalancha comercial que él conlleva, en lo personal creo que todos los días deben dedicarse al amor, sea cual sea su faceta y a la amistad. Si eso sucediera creo que todos seríamos más felices.
Quienes visitan Camagüey son llevados sin falta a una pequeña tumba que se encuentra ubicada justo en el centro de una calle interior del cementerio de la ciudad, sobre la que se encuentra una placa de mármol en la que se puede leer un epitafio que ha sido memorizado por varias generaciones de camagüeyanos:
Hace días que estoy muy ocupado y con la mente en otras cosas, el martes tuvimos un evento especial en el Zócalo capitalino. Nada tiene que ver con las obras pero a mi me tocó coordinarlo. Fue algo cansadísimo desde el viernes preparar invitaciones y que estas se repartieran, coordinar la presencia de la Orquesta Sinfónica de la Secretaría de Seguridad Pública, la banda de guerra y la escolta para la bandera, el guión para la maestra de ceremonias, sillas para los invitados y demás, el lunes en la tarde apenas se terminó de montar el templete comenzó a llover , una fina lluvia en el D.F. sólo para molestar.
Estaba escribiendo dos posts semanales uno los lunes y otro los miércoles pero ahora que tengo un poco más de tiempo quiero subir los viernes un post que se relacione con cosas de mi tierra y así darlas a conocer al mundo ( o a la parte del mundo que me lee).
Anoche nos dieron la noticia de que el padre de mi jefe había muerto. Una muerte siempre es lamentable sobre todo cuando se trata de un ser querido. Todavía los humanos no acabamos de entender que es un proceso natural que un día nos va a llegar a todos. A mi no me gusta ir a los velorios, no porque le tenga miedo al muerto, ni porque crea que su espíritu vaga y revolotea por la sala asombrándose al ver la reacción de seres queridos, curiosos, arrimados, acompañantes y demás que están presentes, no lo que sucede es que no me agradan las cosas tristes.





