miércoles, agosto 31, 2005

PACTO DE SANGRE.

A las seis de la mañana Lorna me despierta con un beso y una taza de aromático café cubano. Ella me lo lleva a la cama. ¡Adoro a las mujeres mexicanas! ¡Son muy consentidoras! (Bueno por lo menos la que me tocó a mí). Para compensar de alguna manera sus atenciones conmigo, yo realizo la desagradable labor de bajar la basura de los baños, tomo la bolsa llena, la cierro y coloco una bolsa nueva en el bote. Hoy no fue la excepción, al recoger la bolsa del baño de los niños me percaté de que había una toalla sanitaria cuidadosamente envuelta.
Hace poco encontramos una toalla sanitaria en la recámara de Rodrigo, pero esta estaba autografiada, en ella se podía leer:
Para Rodrigo, un recuerdito de mi osito peludito. Martha y Anita.
Al cuestionar a Rodrigo al respecto, nos dijo que al finalizar el curso escolar todos los compañeros de clases intercambiaron objetos personales, se juraron amistad eterna y no olvidarse aunque el próximo curso estuvieran en diferentes salones. ¡No quiero imaginar qué regalaría Rodrigo!
Pero volviendo a la toalla que estaba en el bote del baño, por lo que se podía ver a simple vista y a considerable e higiénica distancia, no se trataba de “un regalo”. Lorna no está con la menstruación entonces...¡Tiene que ser de Renata! Un sentimiento de orgullo me invadió, mi niña de 11 años y medio se acaba de convertir en una señorita. ¡Es increíble cómo crecen!
Bajé a tirar la basura con una sonrisa de oreja a oreja. Al poco rato, durante el desayuno, pensé que era el momento adecuado para felicitarla por esa nueva etapa de vida y le pregunto, con voz muy bajita, a Renata:
-¿Caíste con la menstruación?
Renata estalló:
-¡Mamá! ¡Te dije que no le dijeras a nadie!¡Ya fuiste de chismosa con mi papá! ¡Jamás te vuelvo a confiar algo!
-¿Qué?-Preguntó Lorna sorprendida pues no sabía que estaba pasando.
-¡Ya le dijiste a mi papá, que tuve la menstruación! –Replicó Renata.
-Yo no he dicho nada.-Se defendió Lorna.
-¿Qué tuviste la menstruación? ¡Estas de sangrona! ¡Estas de sangrona!-Se burló Rodrigo.
-¿Ves? ¡Por eso no quería que supieran!-Dijo Renata poniéndose de pie y retirándose de la mesa.
-¡Renata! ¡Espera un momento! ¡Tu mamá no me dijo nada!-Le dije- Vi el kotex en el bote de la basura.
-¿En el bote de mi baño? ¡Que asco! ¡Ahí no vuelvo a entrar! -Repuso Rodrigo.
-¡Ya cállate Rodrigo! ¡Renata vuelve a acá! ¡Hablemos con calma! –Propuse.
-¿Con calma? ¡Ya hicieron un circo de un asunto muy íntimo! –Repuso Renata llorando.-¡Yo no quería que nadie supiera!
-¡Uy sí, muy intimo! Se burló Rodrigo.
- ¡Rodrigo, que te calles!¡Espérame tantito! ¡La que armó el circo fuiste tú! Yo sólo quería felicitarte y por eso te lo pregunté muy bajito, pero enseguida comenzaste a agredir a tu mamá.
-¡Sí! ¡Yo soy la culpable de todo!.-Dijo Lorna poniendo cara de mártir.- ¡Tus hijos no me respetan!
-¡Son tus hijos también! ¡Ya bájale! ¡Que esto no es una telenovela!-Exclamé.- Hagamos un pacto, nadie le dice nada a nadie, Renata decidirá a quien decirle.
-¡Uy sí, un pacto de sangre!.-Volvió Rodrigo a la carga.
-¡Te dije que te callaras!-Le dije al tiempo que le daba una palmada en el hombro.- ¡Vamos que se nos hace tarde!
Ya en el coche, camino a la escuela, me pregunta Renata:
-Papá... ¿Cuando se quita “esto”?
-En tres o cuatro días.-Respondo.
-¡No! ¿Cuando se quita definitivamente? ¿Cuando tendré la menopausia?
-¡Uff! ¡No tienes ni un día y ya quieres que se te quite! Pues cuando tengas más de cincuenta años.-Le digo.- ¡Así que te falta bastante!

lunes, agosto 29, 2005

DE LO QUE PICA EL POLLO

Domingo, vamos de compras, ya he limpiado el coche un montón de veces mientras espero a que Lorna y los chavos salgan. Salir de compras en familia no es una tarea fácil. Renata y yo siempre sabemos exactamente qué queremos y no nos tardamos en decidirnos, en cambio Lorna y Rodri revisan toda la tienda y nada les gusta, casi siempre salen con las manos vacías. Al llegar a las tiendas nos dividimos en dos grupos uno de hombres y otro de mujeres, de esta forma yo trato de convencer a Rodrigo acerca de qué debe comprarse y Renata convence a Lorna.
En el centro comercial nos dirigimos a las escaleras eléctricas. Dos mujeres, vestidas de pantalones de mezclilla, se apresuran para ganarnos el paso y subir a la escalera antes que nosotros. Una de ellas se tropieza y tiene que sostenerse de la otra, de lo contrario hubiera rodado encima de nosotros. Yo me río internamente ¡Eso le pasa por pasarse de lista!
-¡Mira lo que me pasó!¡Por andar comiendo de la que pica el pollo!.-Exclamó la mujer que se había tropezado.
La frase me sorprendió ¡La había olvidado!
-¡Tu eres cubana!.-Le digo a la mujer.
-¿Por qué lo supiste?.-Me pregunta ella.
-Es que eso de lo que pica el pollo es muy de nuestra tierra.-Contesto.
-¿Tu eres cubano? ¡No tienes acento!
-¡Tú tampoco!
-Es que soy actriz y tuve que modificarlo. Soy Raquel Olmedo.-Me dice extendiendo su mano.
-Yo soy Fabrizio y esta es mi familia.-Respondo estrechando su mano.
-Ha sido un gusto conocerlos.-Me dice a modo de despedida.
- Para nosotros también, paisana. ¡Cuídate mucho que de los buenos quedamos pocos!. Le digo empleando otra frase de la isla.
Las mujeres se alejan, se pierden entre estantes y ropas.
-Papá ¿Qué es lo que pica el pollo? .- Pregunta Renata.
-¡Mierda! Hija ¡Mierda!

jueves, agosto 25, 2005

PRIMER CONCIERTO

En Cuba era obligatorio ir a la “escuela al campo”, entre el primer y el segundo semestre de cada año en la secundaría, trasladaban a todos los estudiantes, apenas adolescentes, a un campamento con precarias barracas, unas destinadas a las mujeres y otras a los hombres. De lunes a sábado realizábamos labores agrícolas durante el día y en las noches se organizaban actividades culturales y recreativas. ¡Como odiaba esos campamentos! Dormir en una barraca colectiva, bañarse en colectivo cargando el agua en una lata que antes fue de aceite comestible, defecar en colectivo en unas letrinas espantosas, no eran cosas que me agradaran mucho. Cursaba el segundo año de secundaría, tenía catorce años, era un gordito con horribles lentes de fondo de botella, con fama de estudioso y aplicado, los alumnos mayores se burlaban de mi, que si tenía cuatro ojos, que si era un bitongo (niño bien), estar expuesto a este suplicio 24 horas tampoco era muy agradable que digamos.

A pesar de estar estrictamente prohibido salir del campamento, todas las tardes me escapaba por un agujero existente en la cerca y caminaba por entre el cañaveral circundante hasta llegar a un árbol inmenso a la orilla de un camino polvoriento e intransitado. A la sombra de ese árbol estaba sólo, protegido, tranquilo, podía leer a mis anchas, explorar los cambios que iba efectuando la adolescencia en mi cuerpo y experimentar satisfacciones solitarias a mis incipientes deseos sexuales.
A mi refugio, una tarde llegó Olga, la doctora asignada al campamento. Recién salida de la Universidad, se encontraba realizando una especie de servicio social. Ella era la fantasía sexual de muchos estudiantes, veintitantos años, hermoso cuerpo, ojos verdes y cabello castaño.
-Me salí del campamento porque necesitaba estar sola.-Me dijo llorando.- El cabrón del director me anda acosando a toda hora, quiere que me acueste con él sea como sea, pero a mi no me da la gana. Yo decido con quien me acuesto o no.
Me acerqué a Olga y comencé a acariciarle el cabello, no se me ocurría otra forma de brindarle consuelo, así estuvimos largo rato hasta que cesaron sus sollozos. Levantó su cara, aún con los ojos enrojecidos estaba hermosa. Pasó una de sus manos por mi cara y me quitó los lentes.
-Tienes bonitos ojos.-Me dijo.-Deberías quitarte los lentes.
Le iba explicar que no veía un burro a tres pasos sin lentes, cuando vi que su cara, borrosa por mi miopía, se acercaba, sentí un beso en la boca, suave, exploratorio, experimentado algo que me dejó sin aliento. Sus manos expertas desabotonaron mi camisa, su boca recorrió mi pecho blanco y lampiño, también mi pancita grasosa. Ella me quitó los pantalones y sus besos continuaron una ruta descendente.
En ese instante supe que iba a tener mi primera relación sexual, traté de recordar todo lo que, según mis amigos, debía hacer un verdadero macho y comencé a toquetear torpemente su cuerpo, a separar su ropa, a tratar de besar sus pechos erguidos ante mi vista miope y brumosa. Ella se sentó sobre mí y guió mis pasos hacia su camino tibio y húmedo, comenzó a cabalgarme hasta que lanzó unos gemidos y me abrazó muy fuerte (Después supe que eso era un orgasmo), me miró fijamente y al darse cuenta de que yo no había terminado aceleró el movimiento hasta que logró su objetivo. ¿Y esto es la maravilla que dicen que es el sexo? Pensé para mi..
-¿Tu primera vez?.-Me preguntó.
Asentí con la cabeza, al tiempo que me vestía apresuradamente.
-¿No lo disfrutaste?
¿Qué debía contestar? ¿Que estaba asustado? ¿Que temía que de un momento a otro alguien llegara y nos descubriera? ¿Que mis experimentos solitarios me habían ofrecido mayor placer ? No, mi sentido común me decía que eso no se le dice a una dama, debía decir algo agradable sin que fuese mentira.
-¡Fue una experiencia única!.-Respondí
-Mira el sexo es como un concierto.-Me explicó.- La primera vez sólo escuchas el ruido, en las siguientes ocasiones vas apreciando la música y sólo los muy conocedores pueden separar los sonidos de los violines, piano y arpa.
Durante la siguiente semana Olga me llevó a varios conciertos, allí debajo del árbol, me enseñó a seguir la partitura, a respetar el “tempo”, seleccionar acordes y lograr las notas más altas. Después desapareció y jamás la volví a ver.

lunes, agosto 22, 2005

UN FIN DE SEMANA SABROSÓN.

Este fin de semana se vislumbraba complicado pues hoy iniciaron las clases (Gracias a Dios y a todos los Santos), después de un repaso a la lista de útiles escolares nos percatamos que como es habitual siempre falta algo y hubo que salir a comprarlas lidiando con la muchedumbre que invadía las tiendas ¡Estaba todo a reventar!.
Mi cuñada nos había invitado para una fiesta sorpresa que quería hacerle a su esposo con motivo de su cumpleaños, la cita era a las cuatro de la tarde así que salimos de la casa como a las tres, la distancia entre su casa y la nuestra es de 24 kilómetros y en esta ciudad de locos eso significa perder una hora trasladándose ¡Si bien le va a uno!. En el trayecto Lorna se durmió como si tuviera muy tranquila la conciencia, Renata Rodrigo y yo íbamos cotorreando, cambiando las estaciones de radio y riéndonos de las canciones, sobre todo de una especie de Reggetón que se llama “La marimba”, yo le modificaba la letra y cantaba:
-¡Levanta la manos y tócame la marimba!
Íbamos muertos de risa por el doble sentido de la frase. El caso es que llegamos a casa de mi cuñada puntualmente. La comida estuvo muy buena, a las 8 de la noche llegaron los mariachis, a esas alturas ya todos estábamos bastante alegres, todos cantamos y bailamos como locos. Una de mis sobrinas, que próximamente se va a Inglaterra a estudiar una maestría, estaba tomando video de todo:
-Este video me lo voy a llevar a Inglaterra y cuando los ingleses me inviten a tomar su té, les voy a enseñar el video y les voy a decir ¡Esto es México, cabrones, así que déjese de mamadas!
Los mariachis se fueron a las once de la noche, como todos teníamos deseos de fiesta estuvimos bailando hasta bien entrada la madrugada.
El domingo me levanté a las ocho de la mañana ¡Esa mala costumbre mía de levantarme temprano! Estuve haciendo algunas cosas, como a las doce del día llagaron mis suegros a la casa para invitarnos a desayunar, más bien a almorzar, fuimos a la central de abasto de mariscos “La Nueva Viga” es una especie de mercado de pescados y mariscos que tiene muchos restaurantes pequeños donde venden platillos deliciosos y baratísimos, en uno de ellos estaban dos de mis cuñadas con sus respectivas familias esperándonos, el caso es que éramos 14 personas, pues para curarnos la resaca pedimos caldos de mariscos y chilpacholes de jaiba ¡ummm deliciosos!, unas jarras de cerveza oscura de barril y al final como cortesía nos dieron unos tequilitas. Allí el ambiente es totalmente popular, a las mesas se acercan vendedores ambulantes y grupos de músicos callejeros que tras una corta negociación por muy poco dinero te ofrecen buena música, así, seleccionamos un grupito norteño que tocaban y cantaba muy bien para que amenizara mientras comíamos.
Como el día esta un poco frío y lluvioso, se antojaba estar en la cama viendo una película así que lo terminamos viendo “La Isla” en versión pirata ¡Que bueno que no pagamos boletos de cine! Es una porquería, llena de incongruencias, las escenas de acción tienen tantos cortes y movimientos de cámara que marea ¿O sería el efecto de las cervezas oscuras?

jueves, agosto 18, 2005

DE LO SUBLIME A LO RIDICULO.

Cuando el PAN llegó al poder hizo algo muy inteligente, para ellos, por supuesto, corrieron a todos los funcionarios públicos que pertenecían a otros partidos y colocaron a sus piezas, de eso nadie se asombró ¡Era lo acostumbrado!, entonces dieron su golpe maestro, crearon el Servicio Profesional de Carrera, para con ello garantizar la permanencia de los servidores públicos ¿Cuáles? Pues los que ellos pusieron.
Implementaron una página que se denomina TrabajaEn y en la que se publican las plazas vacantes y se puede concursar “libremente” por ellas. Para optar por una plaza solicitan requisitos muy específicos, como que las plazas están diseñadas para alguien en particular, así las cosas para ocupar una dirección de administración en X dependencia piden que sea abogado (¿?) con maestría en derechos humanos (¿?) que hable Inglés al 90% y francés al 60%. ¡Wauuu! Nada que ver una cosa con otra pero seguramente el candidato que tienen en mente debe cumplir esos requisitos.
Así las cosas y como a mi me encanta meterme donde no me llaman, ver con mis propios ojos y tocar con mis propias manos, subí mi currículum al mencionado Sistema, seleccioné un puesto afín a mi perfil y lo solicité, la respuesta fue “Evaluación curricular no aceptada” y lo soportaban en una letanía de artículos de leyes que una vez leídos no decían nada. Salió publicada otra plaza, en la cual solicitaban a un ingeniero civil pero con experiencia en una rama muy diferente a la que me he dedicado, ajusté mi currículum (mintiendo) de forma tal que quedaba exacto a los requerimientos del puesto la respuesta fue la misma que la anterior.
Antes de salir de vacaciones, salió a convocatoria la Dirección General de Minas en la Secretaría de Economía, subí mi currículum real y opté por la plaza. Debo decirles que lo único que sé de minas es que son unos huecos en la tierra y que de allí se sacan minerales, es decir que yo sé de minas tanto como mi abuelita de tocar violín, nada de nada. Sin embargo, para mi asombro, la evaluación curricular fue ¡Aceptada!. Yo llegué de Vallarta el 7 en la noche y había que presentar un examen de conocimientos técnicos el 8 a las 14:00 horas.
De camino al examen me leí la Ley Minera, me pasaron a un salón y en una computadora apliqué un examen que tenía preguntas tan complejas como esta ¿De que color era el caballo blanco de Napoleón? A) Blanco B) Negro C) Ninguno de los dos anteriores. A la semana me llegó un mail donde me informaron que había aprobado el examen, que de 60 participantes quedamos 20 y que debía presentar otro de aptitudes gerenciales, que era una especie de psicométrico.
La psicóloga de mi trabajo me dio algunas orientaciones de cómo debía proceder ante este tipo de exámenes. Me presenté, de igual manera me sentaron frente a una computadora y se supone que el examen se aplica en línea y lo evalúa la Secretaría de la Función Pública, no la dependencia interesada en la plaza. Los temarios contenían una serie de preguntas como estas ¿Qué palabra te define mejor? A) Ingenuo B) Confiado C) Retrasado mental D) Las tres cosas pero mejoradas. Otro solicitaba que pusiera números del 1 al 7 en diferentes frases que definían mis objetivos en la vida pero a la inversa o sea que el 7 era lo que más quería (En Cuba popularmente se le dice “el 7” al ano) la coincidencia numérica me hizo reir, no obstante presentaron frases como estas ___Ser un reconocido político ___El respeto de mi comunidad ___Ser un erudito ____Participar activamente en la cultura ____Tener un buen aspecto físico ___Tener mucho dinero ____Ayudar a los pueblos indígenas. Mi lógica me dice que marcando como 7 dinero no hay porqué marcar las demás opciones ¡Si tengo mucho dinero puedo hacer todo los demás! Pero ¡No! Lo marqué como 1. Para no hacer el cuento largo creo que mi examen ofrecía un perfil psicológico muy parecido al de la madre Teresa de Calcuta.
Dos días después me llegó un mail donde decían que no había aprobado. Todavía me estoy riendo del asunto. ¡Creo que les asustó tanta honradez de mi parte!
¿Se han puesto a pensar como malgastan nuestros impuestos? Para poner en funcionamiento todo ese teatro, crearon la Ley del Servicio Profesional de Carrera, crearon un grupo en la Secretaría de la Función Pública que se dedica a esto, mantienen una página de internet con innumerables visitas diarias, procesan miles de solicitudes, en cada Secretaría de Estado tienen un grupo dentro de las Direcciones General de Recursos Humanos para llevar a cabo las evaluaciones, tienen salas de cómputo con conexiones a internet, varios empleados que te envían mails, etc. Decía Napoleón que de lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso, este Gobierno lleva toda una carrera.

martes, agosto 16, 2005

DE OMNIS Y COSAS POR EL ESTILO.

A mi me tiene sin cuidado lo que pase en el espacio sideral, los problemas de la tierra son tantos y tan variados que creo que deben resolverse primero. Así las cosas, me interesa muy poco la loca idea hollywodense e impactante de los gringos de poner a un ser humano allá arriba ¿Que no se puede hacer con un robot? ¡Claro que se puede! Pero entonces ¿Donde quedaría el gringo güerito y buena onda que hace su papel de héroe salvando de la ignorancia a nuestras mentes?

Rodrigo, mi hijo, dice que a menos que las extraterrestres tengan unas bubis del tamaño de las de Sabrina podrían captar su atención. Para él lo más fascinante es la época medieval, las armaduras, batallas y caballos lo hacen sumergirse en sueños de gloria, lee todo lo relativo, tiene juegos de video y de computadora con batallas medievales, quiere comprarse una espada y una armadura que vio en una tienda. Tal vez su anterior vida haya sido en esa época.
Renata, desde que vio la película de Señales, está convencida de que cualquier noche de estas llegan los extraterrestres a podar el pasto del jardín y dejar unos circulitos bien chidos, cuestión que me libraría de un trabajo sin fin que es podar el pasto. Algunas noches nos despierta para anunciarnos la llegada de los extraterrestres jardineros y nos obliga a levantarnos y prender las luces para comprobar, con gran decepción de mi parte, que nadie se ha ocupado de cortar la hierba y que esta crece y crece sin parar.
Lorna se pasa la vida mirando al cielo , convencida de que algún día verá un OMNI, cuando sospecha que alguna estrella fugaz o alguna luz de un avión podría ser llama a todos los que estamos cerca para que demos fé de tan importante acontecimiento. Ella piensa que los marcianos llegaron ya y llegaron bailando cha, cha chá. Que todos los extraterrestres van a ser como E.T. y por eso tiene a la mano un teléfono inalámbrico.
-¡Como me gustaría ver un OMNI!.-Me dice con frecuencia.
A lo que voy con esta historia es que durante nuestra estancia en Vallarta, Lorna posó para esta foto junto al caballito que es símbolo de ese destino turístico. Ella quería una foto allí aunque la luz no fuera buena, Renata andaba brincando de un lado a otro, Rodrigo estaba mirándoles las bubis a una gringa, yo tomé la foto a regañadientes.
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El domingo que estábamos viendo las fotos, me percaté que en esa foto había un punto en el cielo y al ampliar la fotografía lo que se ve es esto.
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Yo creo que tal vez fuera un avión que pasaba en ese momento pero Lorna está muy triste, ella cree que perdió su oportunidad de ver un OMNI. ¿Será?

miércoles, agosto 10, 2005

PUERTO VALLARTA.

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Pues sí, me fui de vacaciones Desde diciembre tenía la reservación en el Sunterra Vallarta Torre, hotel que me asignaron por el intercambio del tiempo compartido. El sábado 30 de julio a las seis de la madrugada partí con la camioneta llena de chácharas, a mi me encanta manejar en carretera, es algo que realmente disfruto y me relaja, ir viendo los paisajes de este país que no deja de sorprenderme por su diversidad. Lorna y mis hijos se acomodaron y durmieron casi todo el trayecto que duró nueve horas.
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El hotel se veía mejor en internet, para empezar no tenía estacionamiento y no cambiaban las sábanas y toallas a diario pero dejaban meter hieleras a la zona de albercas y esto resultó muy pero que muy conveniente porque el ahorro en bebidas fue grande.
El domingo fuimos a recorrer el pueblo de Vallarta que es muy bonito y típico. El lunes nos fuimos a un parque acuático en Nuevo Vallarta, los toboganes estaban geniales, en uno de los más rápidos perdí un lente de contacto, el de mi ojo derecho y como no llevé repuesto anduve “tuerto” el resto de la semana.
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El martes nos fuimos a almorzar a “Chico Paradise” un restaurante situado sobre un rio con unos rápidos maravillosos, un clavadista local nos entretuvo echandose unos clavados impresionantes, con mucho más complejos que los de la famosa quebrada de Acapulco, luego nos fuimos a dar un paseo a caballo a un pueblito que se llama “Las Juntas y los Veranos”, Alberto, un lugareño de casi sesenta años, fue nuestro guía y nos proporcionó un excelente paseo aderezado con historias locales, nos señaló aves, árboles y lugares hermosos, también nos llevó a una fabrica de Tequila (Si la denominación de origen y bla bla bla), allí nos dieron a probar tantos tipos de cremas y licores que por poco no nos podemos volver a subir a los caballos.
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El miércoles tomamos un paseo en barco a las Islas Marietas allí pudimos snorkelear a gusto, el agua estaba transparente y la diversidad de especies que se pueden observar es asombrosa, después de la comida nos llevaron a una playa desierta, me sentí como la gente de “Lost”.
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El jueves ya era justo que nos tocara un descansito, ese día no salimos para nada del hotel y nos dedicamos a asolearnos como iguanas. El viernes anduvimos puebleando y comprando recuerditos que después nadie recuerda pero parte de la rutina vacacional, en la noche comenzó a llover muy fuerte y Renata se despertó asustada porque la habitación estaba inundada, no era por la lluvia, una manguera del baño se había roto. Los de mantenimiento vinieron y la compusieron pero ya el daño estaba hecho, todo estaba mojado, nuestras maletas, los tennis, en fin todo lo que estaba en el piso.
El sábado salimos como damnificados, rumbo a Guadalajara, allí Lorna tiene unos tíos, llegamos a su casa fuimos a comer a un restaurante, de regreso pasamos a casa de una de sus primas y estuvimos botaneando y echándonos unos alcoholes. Ya tarde en la noche comenzó la bohemia, el tío de Lorna toca muy bien el piano y con unas copas encima todos éramos cantantes profesionales.
El domingo fuimos a almorzar birria a Tlaquepaque a un restaurante llamado “El Sope” ¡Eso si es birria! ¡Riquísima! Y a las dos de la tarde tomamos rumbo hacia chilangolandia a donde llegamos a las siete de la noche.
Lunes y martes me han traído tan ocupado que no había podido ver las fotos y escribir esta reseña. Cuando uno sale de vacaciones le dejan todo el trabajo acumulado para que cuando uno regrese se sienta culpable. ¡Que gachos!