lunes, abril 10, 2006

OMARA



El sábado se fue mi hermana a Cuba ¡No saben cuanto la envidié!, como siempre me tocó acompañarla al aeropuerto, ayudarla a cargar y pesar maletas y todos los demás trámites engorrosos por los que tenemos que pasar los cubanos cuando vamos a visitar la isla.

Al principio de la fila para documentarse, vestida con ropa muy sencilla, sentada en una de sus maletas y cuidando un caja que contenía un aparto electrónico, se encontraba Omara Portuondo, esa mujer que con su voz ha difundido la música cubana. Muchos la han conocido como una integrante del Buenavista Social Club pero lo cierto es que su trayectoria es impresionante.

Me acerqué a ella:
-Hola Omara ¿Cómo estás?
-Bien, mijo ¿Y tú? - Respondió ella, su cara denotaba cansancio, posiblemente la noche antes estuvo cantando y ahora había tenido que madrugar.
-Mi nombre es Fabrizio, llevo 16 años en México y desde siempre te he admirado. Tengo muchísimos discos tuyos.
-Muchísimas gracias, mi amor. -Contestó ella con ese vocabulario cariñoso y casi intimo que nos caracteriza a los cubanos.
-¿Me puedo tomar una foto contigo?-Pregunté.
-¡Ay! Déjame aunque sea pintarme los labios, si no que va a decir la gente cuando vea mi foto.
Hurgó en su cartera y sacó un lápiz labial, se pintó los labios y me dijo:
-¡Ahora sí¡ Pero siéntate en mis piernas porque me duele tanto la espalda que no me puedo poner de pie.-Me dijo con una sonrisa pícara.
-Mira mejor me agacho al lado tuyo ¡No se vaya a poner celosa mi mujer!-Contesté y mientras busqué con la mirada a ver quien podía tomar la foto.
Una cubana cuarentona de cabello teñido de rojo, bonitos ojos, sonrisa impecable y rostro vagamente familiar, se ofreció a tomarla.
-Muchas gracias Omara.-Me despedí dándole un beso en la mejilla.
Me asombró la sencillez de esa mujer, nada de guardaespaldas, nada de avión particular, posiblemente ni siquiera viajara en primera clase y allí estaba como cualquier hija de vecino haciendo la fila para tomar el avión. ¡Eso es ser grande! Llegué cámara en la mano a enseñarle el trofeo a mi hermana quien había permanecido como perra guardiana al lado de las maletas.

-¿Ya viste quien te tomó la foto?-Preguntó.
-Si una señora muy agradable.-Contesté.
-Fue Caritas (Maribel Rodríguez).
Caritas fue un programa infantil muy famoso en Cuba y era conducido por una niña que al crecer derivó en una bellísima actriz.
-¡Que pena! ¡No la conocí! ¡Está muy deteriorada!-Exclamé
- ¡La rodaron sin aceite y ponchada!-Concluyó mi hermana.