viernes, marzo 18, 2005

AUSENCIA

Estaré ausente por unos días, me voy a tomar la semana de pascua de vacaciones para unirla a los días de costumbre de la siguiente semana. Me voy a mi tierra, así que ya les platicaré y tomaré muchas fotos para enseñarle los lugares tan maravillosos que tiene.
Quiero aprovechar y husmear en “el baúl de los recuerdos”, un inmenso y antiguo baúl de cuero que está en casa de mis padres y que atesora, fotografías añejas, cartas, diplomas y otras chácharas de mis abuelos, tíos y demás, de esta manera podré documentar la historia de mi familia que por ahí he ido dándola a conocer a pedacitos.
Ver a mis amigos, actualizarme de sus vidas. Aprovechar e impregnarme de energía caribeña para regresar más SABROSÓN.

martes, marzo 15, 2005

ALTERCADO EN IZTAPALAPA

Anoche escuchaba una noticia en TV Azteca de una revuelta en el Centro de Detención de Indocumentados en Iztapalapa, al parecer la trifulca comenzó cuando un cubano y un chino se pelearon a golpes en el comedor, a la pelea se unieron más orientales y más cubanos, luego se fueron involucrando salvadoreños y hondureños y en pocos minutos aquello era una guerra sin cuartel. Enseguida se presentaron allí 350 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y la Policía Federal Preventiva. La Secretaría de Gobernación emitió un escueto comunicado diciendo que los hechos tenían su origen en las protestas efectuadas por los asegurados al negarse a ser deportados a su país y a la sobrepoblación que presentaba dicho centro debido a un operativo efectuado para detener indocumentados en 12 estados del país.

Recordarán que en el mes de diciembre, detuvieron en ese centro a Marnie y a su esposo Héctor y que yo los fui a visitar, por tanto conozco el sitio y sé que la sobrepoblación allí ha sido permanente, en mi post dedicado a este hecho también hice referencia a las rencillas entre cubanos y chinos, a la forma en que trataban a los inmigrantes y a la forma que me trataron a mi como visitante.

Por otra parte la semana pasada recibí un correo-e de Marnie donde me relata como terminó su aventura y describe cómo por un hecho banal hicieron todo un despliegue de violencia en dicho centro. El correo de Marnie es el siguiente:

Hola Fabrizio,
Te empezaré contando cómo salimos de la prisión (Ella nombra de esta forma al Centro de Detención de Inmigrantes) del D.F..Fue el día 29 de diciembre, estuvimos 12 días allí. Nos sacaron antes de los 40 días, pues el día antes un cubano le había tirado una chancleta a un oficial en la cara y este los encerró a todos y le tiraron gases lacrimógenos. Todos pagaron por un gracioso. Las mujeres nos desesperamos mucho pues sentíamos el olor fuerte y la ambulancia que llegó y nadie nos quería decir nada. Esto lo supe el otro día que nos sacaron a todos de allí. Mi esposo me contó que dos casi se ahogaron pues se pusieron bien negros y se los llevó la ambulancia. De allí salimos para casa del abogado, al otro día Dani le mandó dinero (1000 dólares) para que nos sacara rápido de su casa con todos los papeles listos. Así que cogimos un bus para Matamoros hasta el Puente Viejo, el 31 de diciembre a las 10 am cruzamos la mitad del Puente donde dice Estados Unidos de América /Estados Unidos Mexicanos. Luego nos entregamos a los oficiales de allí. Estuvimos sentados hasta alas 12 de la noche que nos recogió un carro blindado todo enrejado. Antes de irnos nos quitaron todo cuanto traíamos y hasta lo que teníamos en los bolsillos. Nos llevaron para una prisión en Los Fresnos, Texas. Allí nos quitaron la ropa que traíamos puesta y nos dieron un uniforme grandísimo y todo desteñido. A las mujeres nos llevaron para una habitación bien grande con 80 camas una al lado de la otra. No volví a ver más a Héctor, mi esposo, hasta que salí. Nos levantaban a las 4 AM para desayunar a las 5 AM, a las 11 AM el almuerzo y a las 4pm la comida, el resto del tiempo había que estar acostado. Aquí estuvimos 6 días hasta que me sacaron a las 2 de la mañana y me llevaron de vuelta al Puente sin darme explicación y sin saber de Héctor. A la hora de estar allí me lo trajeron. Luego nos comunicamos con Dani quien nos compró los pasajes en bus y en 38 horas llegamos a Miami. Dani vive en Kendall, allí estuvimos 3 semanas. Luego me fui para Miami Beach pues un sobrino de mi abuelo que vive en New York se comunicó conmigo y me dijo que escogiera entre Miami Beach o New York, yo escogí aquí, ya sabes que no me gusta el frío. Me pagó el primer mes de alquiler para darnos tiempo a conseguir trabajo. Yo a la semana empecé a trabajar en una joyería con unos judíos, me pagan 50 dólares diarios. Héctor esta semana comenzó a cargar cajas en un almacén en frente de mi trabajo (por 40 dólares diarios). Después te seguiré contando como me va.
Hasta la próxima,
Marni.

Ante hechos semejantes no me queda más que preguntar al Gobierno Federal:

1.- ¿Por qué para controlar a un grupo de inmigrantes, si se puede hacer un despliegue de fuerza tan grande e incluso usar gases lacrimógenos y para salvar a tres elementos de la Policía Federal Preventiva en Tlahuac no?

2.- ¿Por qué el Gobierno implementa operativos para “cazar” indocumentados, los confina en condiciones infrahumanas y los trata mal?

Son preguntas que no creo tengan respuestas, no por lo menos en este foro. Desde mi particular punto de vista la nacionalidad no marca la diferencia, todos somos humanos y como tales tenemos derechos, me permito recordar el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Artículo 13
1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Aquí se impone la premisa de no le hagas a nadie lo que no deseas que te hagan a ti mismo. Lamentablemente muchos mexicanos que cruzan la frontera hacia los Estados Unidos, en busca de condiciones de vida mejor son cazados, maltratados, y humillados diariamente ¿Por qué entonces, Gobierno Federal, actúas de la misma forma o peor?

viernes, marzo 11, 2005

VIERNES CUBANO (BEBIDAS)

No, no voy a escribir acerca del ron, ni de su historia, ni de los ricos mojitos y daiquirís de mi tierra, eso es bebida para turistas como lo son las margaritas en México. Voy a platicarles de cómo los grandes “químicos” populares, en un derroche de ingenio, fabrican las bebidas que generalmente son consumidas por la población, porque salen más baratas.

La gente comenzó a consumir alcohol de farmacia (Llamado de noventa grados o cariñosamente Noventón), la mezcla base de esta bebida es un tercio de alcohol por dos tercios de agua. Al mezclar el alcohol con el agua se produce una reacción química que genera calor, para neutralizar esto los cubanos ponen el agua en el congelador y cuando está casi helada, la mezclan poco a poquito con el alcohol quedando así a temperatura ambiente. A esta mezcla base se le agrega un poquito de azúcar quemada y adquiere un color y un sabor que envidiaría el autentico añejo de Bacardí. Hay personas que le adicionan un poco de esencia de anís o menta y a esa bebida con sabor se le denomina alcoholifao.

Existen los vinos caseros, esos se hacen con un tercio de fruta molida, uno de azúcar y uno de agua, se mezcla todo bien, se coloca en una garrafa de cuello estrecho que se cubre con una gasa para evitar que se metan insectos y permitir que la mezcla “respire”, la garrafa se sitúa en un lugar tranquilo y oscuro, al cabo de 45 días se extrae el líquido con una manguera evitando que sacar un asentamiento turbio que mucha gente le llama “madre”, así se obtiene un vino transparente, del color de la fruta y con un nivel alcohólico similar al de los vinos de mesa. Créanme que hay algunos deliciosos, sobre todo el de piña por su elevado nivel de alcohol y el de tomate por su sabor.

Los más audaces han construido alambiques donde destilan las mieles finales de la caña de azúcar, los menos audaces o con mayor adicción a los deportes extremos, colocan las mieles finales mezcladas con agua en una olla de presión (express), a fuego lento, instalan una manguerita de esas que se usan para aplicar sueros a la válvula de la olla y el extremo libre dentro de una botella, el producto que se obtiene es una especie de aguardiente que muchos llaman Walfarina, en franca distorsión de la palabra Warfarina, que es un veneno para las ratas muy conocido en la isla. Según la región también se le puede encontrar con otros nombres, entre ellos: “chispa e’ tren”, “bájate el blumer” (Blumer es la pantaleta así que le atribuyen efectos afrodisíacos a la bebida), “espérame en el suelo”, “hueso e’ tigre” y “duérmete mi niña”.

Así que si quieren tomar una bebida realmente popular cuando visiten la isla, ahí les dejo las diferentes opciones. ¡Pasen un fin de semana SABROSÓN!

miércoles, marzo 09, 2005

RECORDANDO A CARMEN.

Image hosted by Photobucket.comAnoche estaba practicando el deporte nacional, no , no es el football, es apretar el botón de los canales del cambiador de la tele y ver que están pasando para elegir que ver, en uno de ellos una bellísima japonesa me miró y luego sonrió tímidamente y eso me recordó uno de mis amores adolescentes.
Al entrar al tercer año de secundaria conocí a Violeta, una japonesa con cara de galleta y más fea que pegarle a Dios. Pronto nos hicimos amigos y juntos planeábamos las maldades que se le hacían a la sangrona maestra de geografía. Violeta había nacido en Cuba de padres japoneses, renegaba mucho de su origen y sólo se permitía aclararlo cuando le decían china, para ella era más ofensivo ser china que japonesa.
Una tarde me llevó a su casa y allí conocí a Carmen, su hermana, un año menor que ella. Carmen era bellísima, tenía el pelo negro, brillante y largo hasta más abajo de las caderas, una piel de marfil, un cuerpo muy bien modelado, su modo de hablar era pausado, su voz dulce. Era una chica tímida que siempre evitaba mirar a los ojos. Yo quedé prendado de Carmen, me encantaba por exótica y hasta en mis no tan inocentes sueños la imaginaba como geisha, complaciéndome en todos y cada uno de mis deseos.
La familia de Carmen era muy cerrada. Makoto Yunaka Sasaki, su papá fue traído a Cuba a la edad de 4 años por sus padres quienes le dieron una educación muy oriental y alejada totalmente del ambiente cubano, cuando cumplió 19 años mandaron traer a Kyomi Sasaki Yunaka, una bella japonesa de 17 años, hija del hermano de su mamá con una hermana de su papá, prima hermana por partida doble, para que contrajera matrimonio con él.
Makoto y Kyomi eran un matrimonio perfecto, tuvieron dos hijas a las que decidieron ponerles nombres en español Violeta y Carmen, varios años después tuvieron dos hijos a estos le pusieron una combinación de nombres en inglés con japoneses así quedó Henry Samo y Josef Takesi.
Mi interés por Carmen hizo que me involucrara en el mundo totalmente extraño de aquella familia. Makoto platicaba mucho conmigo, yo creo que porque siempre mostré respeto a sus costumbres y porque siempre le estaba preguntando acerca de ellas. Kyomi era muy atenta conmigo, me invitó muchas veces a comer en su casa y siempre me ofrecía té aunque la comunicación con ella se dificultaba por su escaso conocimiento del español.
Después de varios meses tratándolos, ya era muy amigo de la familia, sin embargo de Carmen no había logrado obtener más que un intercambio de tímidas miradas. Un buen día, durante las vacaciones de verano, me hicieron el honor de invitarme a un festejo en su casa, me advirtieron que era una ocasión importante, aunque no me dijeron porqué. Violeta me hizo jurar, bajo pena de muerte, que no contaría en la escuela lo que allí iba a ver. Los pocos invitados eran japoneses o descendientes y estaban vestidos de forma tradicional. Makoto me prestó uno de sus kimonos, me indicó como debía ponérmelo, que debía anudar el obi de forma simple, el nudo debía estar a la derecha, cuando terminé de vestirme me miré al espejo y cerré un poco los ojos tratando de verme lo más japonés posible, pero me sentía ridículo, abrí la puerta de la recamara y salí caminando como un tamal con patas, sólo la mirada de aprobación de Carmen me hizo caminar con naturalidad. Makoto me señaló un cojín alrededor de la mesa de los hombres, las mujeres y niños se sentaron aparte, por lo que la posibilidad de estar al lado de Carmen se esfumó de inmediato.
Creo que aquella fue la velada más larga de mi vida, Makoto y sus amigos sólo hablaban japonés, por lo que no entendía nada de la conversación, pero si de aburrirse se trata hay que hacerlo con clase, entonces cuando todos reían yo lo hacía también y cuando todos permanecían serios mirando su bebida yo era el más serio. Supongo que un comportamiento tan propio debió llamar al atención de Carmen que desde su lugar me lanzaba miradas que me hicieron creer que mis sentimientos hacia ella podrían tener correspondencia. Violeta aquella noche estaba insoportable, más rebelde de lo normal y varias veces recibió miradas reprobatorias de su padre. Antes de irme, me quité el kimono y lo dejé doblado sobre la cama. Kyomi me acompañó a la puerta.
Dos o tres días después fui a la casa y no los encontré, pensé que seguramente habían salido. Regresé y tampoco estaban, pensé que se habrían ido de vacaciones. Durante varios días estuve haciendo rondines en bicicleta, a ver si de casualidad veía movimiento en la casa, pero nada. Una tarde bajé de la bici y toqué la puerta lo más fuerte que pude, estuve insistiendo y entonces una vecina salió y me dijo:
-¡Los chinos se fueron pa’ su país!
-¿Queee?.- Tuve ganas de decirles que no eran chinos, eran japoneses pero...¿Que caso tenía?
-Si mijo, se fueron, se repatriaron.
El termino repatriarse era usado en Cuba cuando algún extranjero hacía trámites ante su embajada y regresaban a su país de origen. ¡Me invadió una tristeza muy grande! ¡Ya no vería a Carmen nunca más!
La gente del pueblo comenzó a dar versiones de la salida de los Yunaka y muchos de los chismes decían que Violeta había armado un berrinche enorme en el aeropuerto, que se había negado a irse con sus padres y que el gobierno cubano le había brindado protección, pero que el resto de la familia se había ido a Japón.
Años más tarde al encontrarme con Violeta en una calle de la Habana me confirmó esa versión, ella no se quiso ir a Japón. Ahora estaba casada con un cubano y tenía dos niñitas, feas como ella. Le pregunté si tenía contacto con su familia y me dijo que sí, me mostró fotos, sus padres un poco más viejos, su hermanos que los había dejado de ver niños convertidos en jóvenes y una hermosa foto de Carmen, con su sonrisa tímida, el cabello largo moviéndose al viento y al fondo podía verse el Fujiyama como como prueba de que se encontraba a muchos kilómetros de mi.

lunes, marzo 07, 2005

ESTOY CANSADO.

Hoy amanecí sin ánimos de escribir. Estoy muy cansado, adolorido de las piernas (Que me han salido muy buenas ¡Con lo flacas que las tengo y no se me han roto!).
Este fin de semana, Lorna y Renata, se levantaron temprano (Normal en el caso de Renata, inusual en el de Lorna) se arreglaron y se vistieron muy bonitas y me comunicaron que ellas iban a pasar el día, que se iban a desayunar y luego a las tiendas y luego al cine y luego más tiendas. Que era día de madre e hija. Así que me dejaron con Rodri que se levantó bien tarde, él tenía juego de baseball a las dos de la tarde, desayunamos en la casa, estuvimos platicando, me enseñó una presentación en power point que hizo para la escuela y que me dejó con la boca abierta. La verdad la trabajó muy bien, le puso unas animaciones padrísimas.
A la una y media salimos de la casa rumbo a la liga de baseball y pasé por otro de los chicos que vive cerca y sus papás no estaban en México. El juego que debía comenzar a las 2:00 p.m. comenzó a las 3:45 p.m. , porque los juegos anteriores se habían retrasado. En ese intervalo llegaron los padres del niño que llevé, venían del aeropuerto directo de Monterrey. Guardamos su equipaje en mi coche y cuando terminó el juego, a las seis de la tarde, les di un ride a su casa. Le dije a Rodri que me acompañara a la reunión de blogers y no quiso me dijo que tenía mucha tarea, así que me quedé en casa viendo tele y me perdí la reunión que estuvo muy buena por lo que he leído en otros blogs.
El domingo nos paramos tarde, fui a buscar de desayunar (barbacoa, consomé, tortillitas hechas a mano y salsa borracha) y nos fuimos al juego de Rodrigo, ahora tocaba a las doce. Rodri jugó pésimo, lo poncharon dos veces de tres al bate y se le fueron dos bolas que pudo haber atrapado muy bien. Después del juego hubo un convivio entre todos los jugadores y los padres, se compararon carnitas, quesadillas y pizzas. Yo llevé dos botellas de refresco de toronja bautizadas con tequila y otro de los papás también llevó dos, dentro de la liga no permiten beber alcohol pero así disfrazado de refrescos, no hubo problemas. El refresco para adultos, como lo bautizamos fue todo un éxito, al rato estaban con nosotros la doctora y el vicepresidente de la liga. Después de la comida, los niños fueron a un entrenamiento especial y los papás nos echamos una cascarita de football. Luego me puse a lanzarle bolas a Renata para que ella bateara, con la sorpresa de que creo que ella es mejor jugador que Rodrigo. El caso es que llegamos a la casa como a las siete de la noche muertos de cansancio y todo llenos de tierra. Una buena ducha y me puse a repasar a Renata matemáticas, porque anda un poco baja de calificaciones en esa materia, yo creo que a ella le resulta muy abstracto el rollo de los quebrados, que en mi opinión personal y está mal que lo diga porque soy ingeniero pero los quebrados sirven para bien poco en esta vida.

viernes, marzo 04, 2005

VIERNES CUBANO (EL CABALLERO DE PARIS)

En los años cincuenta se hizo famoso un personaje que deambulaba por las calles de la Habana, un hombre de cabellos largos, barba descuidada y porte gallardo que siempre andaba vestido de negro con una larga capa que la brisa tropical hacía ondear. Este hombre cargaba un morral donde guardaba sus tesoros más preciados, plumas de colores, tarjetas pintadas por él mismo, cuentas y flores, también se dice que llevaba un enorme cartapacio en la mano, con anotaciones, poesías y hojas de libros. A quien quisiera escucharlo le recitaba versos o le contaba historias principescas, por lo que no era extraño encontrarlo en el Paseo del Prado o en la Plaza de Armas rodeado de la muchedumbre curiosa y embelesada con tan extraordinarias narraciones. Su comportamiento era impecable, refinado, a las damas les regalaba flores que arrancaba de cualquier jardín. Tal vez por ese comportamiento y por esa imagen que tienen los pueblos de lo refinado que son los franceses, lo bautizaron con el nombre de “El Caballero de París”.
El famoso caballero no era de París sino de Lugo, España, donde nació el 30 de diciembre de 1899. En 1913 su familia, de nueve hermanos, decidió trasladarse a la Habana en un buque que naufragó frente a las costas cubanas, ese incidente dicen que fue el causante de su locura. Otros dicen que su demencia fue generada al ser culpado de un crimen que no cometió y que lo retuvo muchos años en la cárcel donde la tristeza le hizo perder la razón. Al salir de la cárcel se dedicó a hacer la vida agradable a los transeúntes con sus narraciones, se dice que no pedía limosnas, que sólo aceptaba ayuda de personas conocidas y que siempre a cambio de esa ayuda entregaba uno de sus tesoros.
En 1977 lo internaron en Mazorra, un conocido hospital psiquiátrico de las afueras de la Habana donde murió en 1985. En la actualidad hay una estatua de bronce colocada en una de las calles habaneras por las que habitualmente se paseaba para recordar a aquel que muchos creyeron loco, y del que yo prefiero pensar que encontró un mundo mágico, lleno de dragones y princesas en el cual pudo olvidar la tristeza que lo envolvía.

miércoles, marzo 02, 2005

CADENAS Y LONGANIZAS.


Ayer saqué a pasear al Honey, el perro de Rodrigo, que como sucede en la mayoría de los hogares tenemos que atenderlo los padres. Caminábamos por la banqueta (acera) cuando vi un vehículo estacionado encima, eso me da mucho coraje porque no le dejan paso al peatón que fue para quien originalmente construyeron las banquetas, desgraciadamente en chilangolandia es muy habitual encontrar carros estacionados donde se les pega la gana sin que nadie haga nada al respecto. Tuve que rodear al coche que era un VW blanco y observé que ¡Estaba atado con una cadena a un poste! ¡Es el colmo!
Para dejar constancia gráfica me fui hasta la casa busqué la cámara y tome la foto que encabeza este post. Después de todo se me hizo gracioso que el chofer fuera tan inocente como para pensar que así podría evitar que le robaran su auto. ¡Aquí cuando se proponer robarse un coche lo hacen aunque tenga alarma, bastón en el volante y cuanta medida de seguridad se te ocurra!
Una abogada que trabaja con nosotros, estacionó su carro frente a un restaurantito donde acostumbra a comer, cuando salió se subió al auto y arrancó, unos metros después el coche se hundió estrepitosamente. Resulta que los rateros habían aflojado y retirado los tornillos ( birlos) que sostienen las llantas, pero no les dio tiempo a llevárselas, esto ocurrió delante de todo el mundo y casi bajo las narices de nuestra compañera. En cuanto el carro caminó un poco las llantas se soltaron, ¡Pero las cuatro a la vez!. Nuestra abogada estuvo llorando del berrinche como tres días y la reparación de su auto le salió bastante cara. ¡Cosas del D.F.!
Volviendo al tema del vocho, en mi tierra hay una frase que se usa para expresar que algún tiempo pasado fue mejor: ¡Era de cuando los perros se amarraban con longanizas! Imaginen que tanta abundancia tendría que haber para que los perros, plenamente satisfechos, no se comieran las longanizas que los ataban. Tomé la foto pensando que un día podría decirle a mis nietos, refiriéndome a tiempos pasados muy, pero que muy malos ¡Era de cuando los carros se amarraban con cadenas!.